YO DECIDO, BENDICIÓN O MALDICIÓN

AP. ALBERTO GALLO

Hay victoria en el nombre de Jesús!!! ¿Habrá victoria? La victoria está y es mía, hay un coro que escribieron para que yo lo cante: “Victoria la victoria mía es”.

Yo quiero enfatizar en algo, y pido al Espíritu Santo que me ayude en esto, porque todas las bendiciones de Dios ya están concedidas, y muchas veces tenemos la intención de recibirlas… si usted tiene la intención de recibirlas, pero no alcanza con la intención si no hay acción, Repetir: “No alcanza con mi intención sino acciono conforme a la Palabra. Una frase que Dios nos marco bastante todo este año es: “Yo decido”, y el mensaje hoy se llama: yo decido si quiero bendición o maldición.

Porque Dios ya lo decidió, ¿Sabe que Dios ya lo decidió? lo dice su Palabra: todas estas bendiciones te alcanzarán, – porque yo ya decidí bendecirte – pero en un momento Dios le habla al pueblo de Israel y le dice: “he puesto la vida y la muerte, la bendición y la maldición delante de ustedes, tienen que escoger, pero yo te aconsejo: ¡Escoge la vida para que vivas!

Wow vio que la decisión es nuestra, a veces nos pasamos pidiéndole a Dios bendiciones, bendiciones, y Dios dice ¡Ya te lo concedí todo y te lo concedí y lo firmé con la sangre de mi hijo Jesucristo, derramada en la Cruz del calvario para que vivas en bendición!

Pero también sabemos que hay un enemigo que ya fue vencido en la Cruz del calvario, pero sigue haciendo de las suyas y él quiere saber si vos crees que él está vencido, porque si vos no crees que él está vencido, entonces él se va apropiar de la concesión que vos le estás dando, él dice: ¡Este no cree tanto así que le tengo que hacer creer que yo todavía no perdí el poder! “Pero no podrá el enemigo ganar a nuestras almas, porque hay victoria en el nombre de Jesús”, y estamos para pisotear serpientes y escorpiones y sobre toda fuerza del enemigo, y nadaaaa, ni mis dudas, mis temores, ni mis percepciones, ni lo que me diga el diablo, ni lo que diga yo, va a poder cambiar lo que Dios ya determinó… que usted no lo disfrute, que yo no lo disfrute, que yo no lo posea, que usted no lo posea, no significa que Dios haya perdido la batalla.

Porque Dios ya te lo concedió, todo lugar que pise la planta de tu pie será tu territorio, o sea todo lugar que quieras conquistar, no importa la muralla Josué, no importa los ejércitos más numerosos, no importa que haya un río Jordán que no puedas cruzar, ¡¡¡Josué todo lo que te dispongas conquistar mientras te mantengas en mi Palabra y no te desvíes ni a derecha ni izquierda, y medites en ella para que guardes y hagas conforme a todo lo que está escrito, entonces Josué, harás prosperar tu camino… – y casi todo – Todo te saldrá bien!!!

Recuerde que el título es: “yo decido si quiero bendición o maldición” así que hoy usted está en el Valle de la decisión, usted tiene que decidir qué tipo de vida quiere vivir para honrar a Dios.

No sé honra a Dios estando debajo del yugo de esclavitud, no se honra a Dios -bueno pero yo sigo yendo a la iglesia y soy fiel a pesar de-… bueno pero venís con cara de que no te importa el a pesar de… porque si venís con cara triste, con la amargura… ¿Cómo está hermano? – luchado pero en victoria – bueno pero trata de decírselo a tu cara también, porque yo no tengo porqué enterarme de tu angustia y tu lucha, de tu persecución, de tu tribulación, de tu tentación, yo estoy bendecido con un propósito, para bendecir ¿Quién puede solucionar tu problema, el hermano que está al lado tuyo? Ni el Pastor te puede solucionar el problema, porque el pastor te puede direccionar hacia cuál es el timbre que tenés que tocar, o la puerta que tenés que abrir, o el camino que debes seleccionar, pero no te puedo obligar, porque ni Dios me obliga a mí tampoco.

Dios no me obliga a amar, Dios no me obliga a perdonar, ni siquiera Dios me obliga a creer, todo está… la mesa está servida y yo decido que comer.

Dice la palabra de Dios en San Juan: 16: 30 – 33: “Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por eso creemos que has salido de Dios. Jesús le respondió: ¿Ahora creéis? he aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaré ir solo; más no estoy solo, porque el conmigo. Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

Oración: Señor gracias te doy por tu Palabra, Señor que tu Palabra encuentre buena tierra, dónde está semilla hoy puede hacer sembrada y de fruto a ciento por uno, y si no Padre sigue trabajando conforme al devocional que tuvimos esta mañana, ara la tierra de nuestro corazón si está endurecido Señor, si todavía Señor, hay cosas que sacar de nuestro corazón, para que no ahoguen tu semilla, no te detengas hasta no haber acabado tu obra; y sé que esta Palabra Señor, también romperá toda dureza de mente de corazón en esta mañana, y tu gloria se manifestará en el nombre de Jesús. Amén, amén y amén.

Ahora entendemos que sabes todas las cosas!!! Usted sabe que Dios le conoce, y que el Señor conoce tu necesidad, tus berrinches, conoce tus pensamientos, conoce tus intenciones, a veces creemos que nosotros nos conocemos, pero sabe una cosa Dios me conoce mejor de lo que me conozco yo; o ¿Cuántas veces usted dijo: yo siento que esto es así? y después tu sentimiento te engañó; las cosas no eran como vos pensaste, como vos creías, o como vos veías y a veces hicimos berrinche y peleamos en la familia y discutimos porque le queremos torcer el brazo a uno o al otro, con nuestra opinión; y ninguna de las dos opiniones estaba en lo correcto, pero hay una opinión que no se equivoca y es la Palabra de Dios. No importa lo que vos opinas, no importa lo que yo opino, importa lo que dice Dios de tal o cual circunstancia.

Los discípulos dijeron: “ahora entendemos”, pero él conocía los corazones de todos, por eso Jesús no tenía problemas, Jesús no se cuidaba de lo que eran las personas, no, no, no se andaba cuidando de nadie Jesús, porque conocía los corazones; y cuando uno tiene esa tranquilidad, tiene esa paz, y conoce los corazones, aunque te estén mintiendo vos te quedas tranquilo, porque vos no compras lo que te están diciendo, vos compras lo que el Espíritu Santo de Dios te está revelando de las circunstancias o de las personas.

Le dijeron: “ahora entendemos que conoces y sabes todas las cosas, y no necesita que nadie te pregunte, por esto creemos que has salido de Dios, y Jesús les dice: ¿Recién ahora creen? he aquí le dijo el Señor ahora viene y ya ha venido, diga: “esta es mi hora”.

Acá habla de que Jesús les habla por adelantado y le dice: todos ustedes se van a ir, cada uno me va a dejar solo, y el Señor hace una declaración poderosísima que nosotros tenemos que aprender a vivir con eso, porque dice: que aunque tu padre y tu madre te dejen, con todo el Señor no te dejará, él les dice: “todos ustedes me van a dejar” y alguno está diciendo Señor… Pedro estará diciendo: Señor, vos no sabes quién soy, yo tengo una espada escondida entre mi ropa, que el primero que se acerque le cortó la oreja.

Pero el Señor conociendo los corazones de ellos, porque el Señor conoce el futuro, por eso es bueno estar en comunión con Dios, porque también Dios nos dio el Espíritu Santo que nos va a guiar a toda la verdad de Dios, y te va a enseñar todo lo que va a suceder; la gente lee el horóscopo, va los adivinos, quiere saber lo que va a pasar, y no van al único que lo sabe todo antes de que suceda; Él ya sabe lo que vos vas a hacer esta tarde, también sabe lo que vas a hacer con la Palabra, pero la Palabra viene igual, porque Dios espera resultados, y la Palabra viene para romper nuestros corazones, si la tierra de nuestro corazón está endurecida la Palabra vendrá como arado; si la tierra en nuestro corazón está ya trabajada, entonces el  Señor viene y siembra la semilla, la empieza a regar para que crezca en tu vida al ciento por uno.

Y acá les dice que la hora viene; más no estoy solo, hay un coro que dice: “Yo no me siento solo, solo, solo, solo, solo, porque conmigo está el Ángel de Jehová, que acampa alrededor y me defenderá”. Así que salmo 91: el que habita… ¿Dónde estás habitando bajo las alas de la turbación, bajo la sombra de las penumbras, de las tinieblas de la desobediencia? ¡No! porque algunos que tienen salmos satánicos, porque si tendrían salmos inspirados por el Espíritu Santo estarían bajo las alas del altísimo, bajo la sombra del omnipotente.

He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado y me dejaréis, más no estoy solo porque el Padre está conmigo; les dice: estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz, en el mundo tendréis aflicción pero confiad yo he vencido al mundo.

¿Quién es el que está anunciando cada una de estas Palabras, de estas verdades tan contundentes? ¡Cristo, Cristo, Cristo! tiene un nombre que es sobre todo nombre; cuando anunció estas Palabras todavía no había sido crucificado, ni había resucitado, pero mi Cristo ahora crucificado, sepultado y resucitado, ascendido y sentado a la diestra del Padre tiene un nombre que es sobre todo tu problema, tiene un nombre que está por encima de nuestras circunstancias y situaciones, tiene un nombre que está por encima de todo lo que pasa en la humanidad, y toda rodilla se tendrá que doblegar y toda lengua tendrá que confesar que Jesús es el Señor.

Así que tu problema se tiene que arrodillar, tu temor se tiene que arrodillar delante de Cristo, tus dudas se tienen que arrodillar, tu carácter se tiene que arrodillar delante de Cristo, pero sabe una cosa es mejor arrodillarse voluntariamente y no que el Señor te agarre y te arrodille Él; (Ejemplo: esto es real, usted manda a su hijo: anda hacer la tarea nene, -ahí voy- y cuando lo va a ver, lo encuentra haciendo otra cosa, -no te dije que hagas la tarea- hasta que lo sienta y le dice: de ahí no salís, hasta que termines la tarea).

 Ayer estaba mirando un video y una chica le estaba enseñando  kárate a un chico, y ella le tiraba los golpes y él los cubría, pero ella cada vez que hacía el ejercicio le decía: que levante la guardia; no sé si alguno lo vio, pero se lo dijo una vez, volvió a tirar los golpes otra vez, y la tercera vez volvió a tirar los golpes y él no levantaba la Guardia, así que ya se acercó y lo tiró al piso de un cachetazo; si no levantas tu guardia, una te enseña el Señor: levanta tu guardia, levanta tu vida espiritual, levanta tu oración, levanta tu lectura bíblica, levanta tu consagración, una porque los golpes ella se los tiraba y él sabía dónde iban los golpes, pero no hizo caso de levantar la guardia y él no esperaba el golpe que iba a la oreja, y mi señora me dijo: que le habrá silbado el oído, cuando le dio el golpe en la oreja.

Hermano, que el enemigo no venga a golpearte en tu oreja y a decirte cosas que te van a frenar, y no te van a dejar recibir lo que Dios tiene para vos. Jesús es el que pronunció estas Palabras, es aquel que conoce todas las cosas por anticipado, por eso vale la pena escuchar a Jesús, ¿Cómo lo escucho, Señor? mire no va a venir con una voz de trueno y le va a decir: “hijo mío yo soy el Gran Yo Soy” ¡No, no! te está hablando ahora por el burro, te está hablando todo el tiempo en las Escrituras, y te digo más te la facilitaron porque cuando vos miras, hay Biblias que tienen las Palabras de Jesús en rojo, así que léete eso nada más y escucha lo que Jesús te dice.

El Señor conoce anticipadamente tu futuro, más vale préstale atención, y no solo que estés atento sino que estés dispuesto a obedecerle, -será, no ser será, será que va a pasar, será que no va a pasar-. No me acuerdo si fue a principio de este año o a fin del otro, pero en un momento dijimos en una reunión de R.E.I. o en un desayuno creo que no me acuerdo, pero dijimos que tengamos cuidado con las billeteras virtuales, que tengamos cuidado con los bancos, que tengamos cuidado con tener todo ahí y no tener guardado el efectivo, también en una parte, porque iba a venir un caos, se iban a cerrar billeteras y cuentas, y después vas a cantar el “Hay, hay”; ayer estaba escuchando que se robaron no sé cuánto millones de datos de argentinos, una base de datos que había se robaron todos los datos, así que tienen tus datos, tienen los míos, tienen tus cuentas bancarias, tienen tus contraseñas, -ah no pero yo la tengo bien guardado- ¡Si no lo guardas bajo las alas del altísimo, olvídate que los tengas bien guardados! Entonces, cuando Dios trae Palabra, tenemos que estar atentos, porque hoy empezaron por tus datos mañana empiezan por tus cuentas.

Y si Dios nos está recordando esto, y posiblemente alguno diga: bueno pero eso no es bíblico no tiene que predicar esto, sí es bíblico porque también llegará el momento donde no se podrá ni comprar ni vender, porque manejarán tus finanzas, manejarán tu economía, pero para eso deseamos que ya no estemos aquí que estemos en la presencia del Señor.

Por eso Jesús sabía todo lo que iba a pasar, sabía las reacciones que iban a tener sus discípulos, sus amigos, todos iban a huir, lo iban a dejar solo por eso él dijo: “pero Dios está conmigo” entonces puede ser que alguien te abandone también, puede ser que algunas cosas las vallas perdiendo, puede ser que quizás ante tus luchas, tus pruebas y dificultades muchas personas se alejen de al lado tuyo, muchas veces nosotros mismos no sabemos por dónde tenemos que pasar, ni la reacción que van a tener los que nos rodean; por ahí pensaste bueno no pero si yo paso esto, este me va a apoyar y el otro ni cuenta se dio, por donde vos estabas pasando; eso te lo estoy diciendo porque me pasó, en una oportunidad viviendo con personas cercanas por años, después que ya pasé toda la lucha y toda la prueba charlando con alguien le dije: pero nunca te diste cuenta que me pasaba esto, esto, esto, ¡Nunca! ni lo sospeché que te pasaba esto, a vos a tu familia; y vivíamos pegados prácticamente, pero usted esperaba que él… no yo esperaba que él estuviera atento a lo que me estaba pasando.

Entonces, no es que la gente es mala, es que tienes que poner tu confianza en el Señor no en la gente que te rodea, la gente que te rodea te puede ayudar un poquito, sostener cuando tropezas y te vas a caer, te agarra de la mano, pero no puede estar siempre al lado tuyo; pero él dijo: “Yo estoy contigo todos los días, hasta el fin del mundo” y hoy se leyó esta Palabra, y ¿Por qué sentís que Dios no está con vos si todavía hay mundo? ¿Por qué cantas yo no vivo por lo que siento, no vivo por lo que veo vivo por lo que creo? y cuando cantas afirma tu corazón a la Palabra.

Pero ahora quiero tocar el versículo principal para mí de todo este mensaje, y es el versículo 33: “Y estas cosa se ha hablado, para que en mi tengáis paz, en el mundo tendréis aflicción, pero confía yo he vencido al mundo”; la aflicción según la Biblia la Palabra de Dios, es una angustia una tribulación o un sufrimiento profundo, puede ser físico, espiritual, hasta moral, es un sentimiento de pérdida, que estoy perdiendo, estoy perdiendo lo otro, estoy perdiendo la fe, estoy perdiendo la alegría, estoy perdiendo la visión, estoy perdiendo, eso habla la Biblia de la aflicción, que uno va perdiendo cosas, cosas que antes tenía, cosas que antes yo decía: guau, venía el problema y me levantaba en el poder del Espíritu Santo y pisoteaba al enemigo, he perdido la pasión por la lectura, he perdido la pasión por la oración, he perdido el cántico, ¿Y antes cómo andaba? -yo estoy hablando de mí- y a veces me decían loco, pero donde estaba trabajando en la fábrica trabajaba y cantaba: “soy feliz Cristo me salvo, canto gloria, aleluya, Cristo me salvó”, todo el día, iba por la calle cantando, no teníamos celulares, no tenía auriculares, estábamos conectados, y la gente se daba cuenta; -estos fanáticos, estos locos- pero estábamos conectados con la vida, con la fuente de vida y vida eterna.

Dijimos que en la Biblia, la aflicción: es angustia, tribulación, sufrimiento, pero son sufrimientos y tribulaciones cosas muy profundas, que hasta a veces te quita el deseo de vivir, pero como creyente sabemos que no nos tenemos que suicidar, y pero tenemos la otra forma: llévame a tu presencia, no porque quiero estar contigo, sino porque quiero  quiero liberarme todos los líos que tengo acá en la tierra; por eso el apóstol Pablo decía: si tengo que escoger, no sé qué escoger, para mí el vivir es vivir para Cristo y el morir es ganancia porque ya me voy con él, por eso sabe una cosa, el diablo no te quiere matar, no tengas miedo porque el diablo no te quiere matar hermano, el diablo lo que te quiere hacer es renunciar a la vida del creyente, a la vida de fe, a la vida de ser un testigo del poder de Dios; y el Señor sabe estas cosas, el diablo ya aprendió con Cristo que matándolo no solucionaba nada, el diablo dijo: lo Mato, lo crucifico y me libero de este, pero él no contaba con la resurrección y ¡Cristo vive! está aquí vive en ti, vive en mí, aleluya!!!

Y él dijo: no te dejaré ni te desampararé, muchas veces Dios usa la aflicción para refinar tu fe, si usted leyó el devocional de hoy imagínese en un campo; -mire yo me acuerdo unos hermanos que teníamos acá, y no soy tan viejo porque voy a decir el hermano Adán, y ustedes van a pensar que Adán de la Biblia, no se llamaba Adán el hermano, y una vez me contaban que la habían dado no sé cuántas hectáreas en el campo, que habían sido plantadas con árboles, talaron todo y se los dieron a él para que los use, y tuvo que sacar todas las raíces a pico, hacha y con caballo, con mula -yo me imagino el trabajo que habrá sido sacar todas las raíces de los árboles de todas esas hectáreas, para luego trabajar la tierra, abonarla, para luego cosechar- y el Señor nos está diciendo: que con la Palabra, si la tierra está abonada la Palabra ya empieza a crecer, si la tierra en nuestro corazón está endurecida,- pero sabe una cosa “yo decido” – “yo decido bendición o maldición”, yo decido vivir bajo bendición o decido vivir bajo maldición, porque si no saco, no hablando de la semilla que hay arriba, y vienen las aves y se la llevan, o tiene poca profundidad y se seca; tenemos la Escritura que nos enseña todo eso, pero, ¡¡¡yo decido!!! Sacar todos los yuyos que hay, todo aquello que después puede querer brotar y ahogar la planta, que te traerá paz, gozo, libertad, sanidad, prosperidad, vida y vida abundante.

Y muchas veces Dios usa para refinar tu fe, mi fe, para enseñarnos humildad, para enseñarnos obediencia, para fortalecerte en paciencia; si alguna vez usted oró así: Padre dame paciencia y le vinieron líos, porque la tribulación produce paciencia, o sea que la tribulación, tus luchas, tus problemas, tus angustias, tus berrinches, tu entrar y tu salir, son la fábrica de la paciencia; así que yo nunca más le pedí, cuando entendí esto, nunca más le pedí paciencia al Señor, empecé a usar la paciencia porque no quiero que me metan la máquina de vuelta, y alguno que le estuvo pidiendo, aguante hasta salir de la Maquina.

Pero sabe una cosa, aún las manos de Dios, no es una máquina que te lastima, es una máquina que te purifica, porque él quiere que tengamos una mayor dependencia de él, mayor dependencia de él; deja de depender de ti mismo, de tus habilidades, de tu fuerza. Mire, mi oficio antes de ser pastor, yo lo sabía hacer con los ojos cerrados, hasta que un día entendí que yo tenía que poner eso que sabía hacer con los ojos cerrados en las manos de Dios, cada mañana, y sabe ¿Qué pasó? eso se potencializó, porque con mi conocimiento yo podía hacer una cosa, pero mi conocimiento de Dios, Dios lo multiplicó y realmente mi tío que me enseñó, me decía: vos lograste en 10 años lo que yo no logré en 25. Porque Dios te acelera los tiempos de bendición, para usarte para la gloria y la honra de su nombre, pero más vale que pongas cada mañana, decir: Señor, yo esto lo sé hacer con los ojos cerrados, pero necesito tu bendición, no lo quiero hacer solo, Señor; si tú no estás en el asunto hoy me quedo durmiendo, Señor, pero si te quedas durmiendo sin el Señor estás en problema.

Dios es el que te ofrece hoy la victoria, Dios es el que te está diciendo: que él conoce tu futuro, el conoce lo que está por delante, él conoce qué va a ser. Mire, están los especialistas, y no digo que no tengan cierta comprensión de los tiempos, y saben que hay ciclos, entonces dicen: acá podemos invertir y acá no, y acá tampoco, y acá cuídate, y acá volvemos a invertir; “ay ciclos”, y en la vida cristiana también hay ciclos, yo no sé si usted los quiere saber; porque si usted lo sabe, porque yo simplemente se lo quiero decir, no funciona, pero si usted dice: sí yo quisiera saber cuáles son los ciclos de Dios, quisiera saber cómo debo moverme dentro de los períodos y los tiempos de Dios, para moverme correctamente, para qué me voy a mover si Dios dice que me quede quieto, para qué vas a cruzar con el semáforo en rojo, pero yo no veo que viene nadie por acá y no viene nadie por allá, hasta que aparece uno que ni lo viste y te dijo: aquí estoy, te llevo puesto.

¿Habrá alguien que quiera saber los ciclos? pero se tiene que aferrar, porque esto usted lo escuchó mil veces de mí, pero quizás no como lo está escuchando hoy, y se tiene que aferrar, porque no es un ciclo que yo preparé, no es una Palabra de revelación que tengo, no es una profecía ni una visión que tuve, es algo que está escrito, y hacemos bien estar atento a la Palabra como una antorcha que alumbra en lugar oscuro, porque esta es la Palabra profética más segura, el Señor me dice y si te dice a vos hoy, que vos vas a decidir, porque el mundo te ofrece aflicción; mire este es un negocio redondo no me diga que no, el mundo te ofrece aflicción, sufrimiento, angustia, dolor, pero Cristo me ofrece victoria, libertad, y vida abundante; esto es como decir hay 99 números negros y hay uno solo rojo, y usted por precavido va a apostar al negro, pero yo le puedo asegurar que ese solo rojo, y que viene de lo alto ese es el que va a salir, y él dice: ¿Lo recibe? ¿Recibe los tiempos de Dios? se lo dije tantas veces que no sé cómo decírselo ahora para que entienda, porque en tu preconcepto quizás, pensas, ¿Está Palabra dónde la encontró revelada el apóstol? subió al tercer cielo; -no hermano-, ¡sabes lo que me cuesta subir la escalera para ir a mi habitación, qué voy a subir al tercer cielo!

Leo la Palabra y los tiempos de Dios, ¡Y tómelo o déjelo! porque yo decido vida o muerte, bendición o maldición. El sistema del mundo, el actuar como el mundo, el pensar como el mundo, el caminar como el mundo, el tomar la actitud del mundo, solamente te ofrece aflicción, pero Cristo dice: ¡Y tómenlo hermano! de gloria en gloria, de victoria en victoria, y de triunfo en triunfo; ¡Ese es el plan de Dios! no pero me ha venido una lucha, puliendo tu fe esta el Señor, no el diablo, no pero me ha venido una dificultad, Dios está tratando con tu humildad; cuando usted pide lo que no necesita y le hace creer a los demás que usted es un pobre hombre una pobre mujer, y que necesita ayuda de lo demás usted está negando lo que Dios ha hecho; sabe que cuando miro la Escritura y miro la vida de Abraham, dice que se acercó un general de un Ejército egipcio junto con su rey, y le dijo vemos que Dios está en todo cuanto haces, “vemos que Dios está en todo lo que haces” y sabe qué hizo el rey, lo bendijo con ganado, con oro, con plata, y él obtuvo la bendición “cabed” sobre abundante, sobre él.

 Abraham no mostró necesidad, ni tristeza, ni nada, ellos vieron este está re bendecido, pero hay una Palabra para aquellos que están bendecidos, yo esto lo aprendí con el Señor, Dios un día me manda a ayudar a una familia, y yo le digo Señor, la verdad mirándolo yo con mis ojo humanos, no tiene necesidad, tiene un buen trabajo, tiene una buena familia, tiene dos hijos nada más; más vale voy a ayudar a un hermano que yo lo veía que estaba todo el tiempo luchando, y tenía como 12 o 13 hijos; y Dios me dijo ¡No! Anda a bendecir aquel, y yo peleaba con Dios, no pero aquél lo necesita más, hasta que Dios me convenció y me dijo: pero vas a bendecir a quien yo te digo, no importa la condición que está, yo no te lo mando a bendecir porque está necesitado, entonces leí en la Palabra que Dios le dio una promesa a Abraham, todo el que te bendiga será bendito, pero todo el que te maldiga y no es mal decir con palabras, si no es negar cuando Dios te manda hacer algo por alguien, todo el que te maldiga habrán tranquilo Abraham que va a ser maldito, y Abraham caminaba con esa bendición, y Dios me dijo: anda a bendecir al que yo tengo bendecido, porque me vas a poner a mí en la obligación de bendecirte a vos, porque vos te pones de acuerdo; todo el que bendiga al que tengo bendecido, va a ser bendecido, dije qué bueno, y ahora cuando yo te bendiga anda ayudar al hermano que estaba necesitado, ¡cabeza dura! porque ahora vas a tener más para ayudar.

Hay un coro que dice: “Jesús por ti yo viviré, y de ti nunca me avergonzaré”, te doy el 30%, te doy el 60, mire no se compare con nadie, si hay alguien dando el 30 porque es su capacidad, Dios lo va a bendecir; si usted está dando el 60 no mire al de 30, usted que da el 60, mire al de 100; yo estoy dando al cien por cien, siga mirando a Cristo y siga avanzando. Amén!!!

Señor, qué bueno que está esto, por eso hermano deja tu preconcepto de lado, muévete en la Palabra, ¡Hoy decide vivir bajo la bendición, o vivir en maldición; vivir bajo la ley de Dios o vivir bajo la aflicción del mundo! pero el Señor dijo: en el mundo hallaréis aflicción, pero confiad yo he vencido al mundo, y si él venció al mundo es porque su iglesia, sus hijos también pueden vencer al mundo, las dificultades, las luchas, las pruebas, vienen para pulir tu carácter, -ah pero yo no quiero más tener esta lucha- rendí tu carácter al Señor, -ah no quiero más tener todos estos berrinches- entonces agárrate de la Palabra de Dios, “porque al justo siempre, al justo siempre, al justo siempre le irá bien” dice la palabra de Dios. ¡Aleluya!

Elección: ah, no yo no, que decida Dios, Dios ya decidió bendecirte, pero vos decidís si estás del lado de la bendición de lado de la maldición, o tal vez estás entre medio a veces sí a veces no, a veces sí a veces no, y así andan en la vida muchos cristianos, hoy estoy allá arriba, mañana estoy allá abajo, ¡No! De gloria en gloria, son los tiempos de Dios, de victoria en victoria y de triunfo en triunfo, ¿Está entendiendo? por eso me gusta cuando se explica la parábola de la semilla, ahí le explican de distinta manera los evangelios, pero uno dice que la semilla creció a ciento, a 60, y a 30, ese no me gusta porque empezó bien pero va decayendo; no sé si encuentro alguno de esos, pero conozco a algunos que está empezaron al 100, bajaron al 60, al 30; pero me gusta el otro Evangelio que dice: la semilla creció a 30, empezó humildemente, pero siguió avanzando hasta el 60 por 100, y no se jactó y dijo ¡No! estoy mejor que el que está a 30, estoy a 60, dijo: no, yo tengo que ir por todo al cien por cien.

Por c0790310

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