ÚNICO CAMINO DE VIDA

AP. ALBERTO GALLO

Veamos en la Palabra en: San Juan: 14.

Quiero… mire, el mensaje de hoy habla de: “único camino de vida” y a veces nos damos cuenta cuando nos enfrentamos a estas situaciones  alguien que parte, parece que a veces no somos conscientes de que tenemos que dejar este mundo, o no quisiéramos, o quisiéramos que sea con el tiempo, o a veces hasta decimos «prefiero irme yo y que no se vaya otro» porque no queremos enfrentar esa situación, porque el que se va, se fue y ya. Si cree en el Señor ya tiene la paz del Señor, entra en la bendición de Dios, pero el que se queda todavía le quedan algunas incertidumbres, algunos sabores amargos, salvo aquellos que pueden confiar plenamente en el Señor. Te va a quedar el dolor y todo, pero tenés la bendita esperanza que pronto nos vamos a volver a encontrar para estar por la eternidad con el Señor.

Y hoy titulé el mensaje: «Único camino de vida» porque la Biblia también nos dice que no hay otro nombre debajo del cielo dado a los hombres en quien podamos ser salvos. Jesucristo es el nombre sobre todo nombre. Y sabe que a veces especulamos, pensamos que las cosas que hablamos… claro, como hace más de 2000 años que venimos hablando que Cristo viene, que Cristo viene, que Cristo viene, algunos dicen «bueno, hace más de 2000 años». Pero en este tiempo nos damos cuenta que las cosas empiezan a suceder de repente y Jesús lo dijo: «cuando digan paz y seguridad, cuidado porque va a venir destrucción repentina». Y si miramos lo que nos está aconteciendo alrededor, no solo de Argentina sino alrededor del mundo porque ya estamos globalizados, hermano, con internet no puede decir que no sé lo que pasa al otro lado del mundo.

Quizás porque no nos llega directamente no nos damos cuenta que en distintas partes del mundo hay guerras. Hay seis o siete guerras manifestándose en este mismo momento en distintas partes del mundo, claro, pero como nosotros tenemos paz y seguridad… hay terremotos y catástrofes, violencia. Quizás miramos solamente lo que nos muestran las noticias, pero usted tiene que conocer la verdad que es Jesucristo, porque los demás todos te mienten. Y si conoces la verdad, esa verdad te mantiene libre porque ni siquiera podes creer todo lo que dicen por internet. Hoy con la inteligencia artificial te hacen hablar a cualquiera, te resucitan a cualquiera, pero sí puedo confiar en la Palabra y puedo confiar en la comunión con Dios porque a pesar de que han tratado de destruir la Palabra, a pesar de que la han tratado de contrarrestar, a pesar de que se han burlado de la Escritura, cuando llegó el tiempo de Dios tuvieron que reconocer que aquello que hace años se burlaban, hoy se está cumpliendo porque Dios lo prometió. Ni una jota, ni una tilde va a pasar, todo se va a cumplir, amén.

Dice la Escritura en San Juan: 14: 1 – 6: «No se turbe vuestro corazón». Mire a alguien y dígale «no tengas miedo». No diga… ¿se acuerda la frase que había? «No, no tengas miedo que yo estoy temblando». No, no tengas miedo, no temas. Hace pocos días atrás en un mensaje dijimos que una de las cosas más… armas que va a utilizar el sistema y el enemigo es el temor. Temor a que falte el agua, temor a que falte el petróleo, temor a que falte alimentos, temor a que se corte la luz, qué sé yo, no sé, pero temor a las plagas, a las enfermedades. Si usted tiene temor hoy es el día de liberarse del temor porque el perfecto amor de Dios derramado en tu corazón tiene que echar fuera el temor y tener seguridad, porque Cristo nos dio seguridad.

Y mire dice: «No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí». Dijo Cristo: «En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino».

Le dijo Tomás… ¿sabe quién era Tomás, no? Gracias a Dios que no hay ningún espíritu de Tomás acá. Aunque te llames Tomás no tengas el espíritu de Tomás. Tomás era incrédulo, decía «si no veo no creo». Y sabe qué dice la Escritura, que los que sin ver creen son más felices. Le dijo Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?». Jesús le dijo: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí».

Oración: Señor y Padre eterno, solo tú puedes traer revelación de esta Palabra a cada vida y a cada corazón. Espíritu Santo, manifiéstate a través de la Escritura, penetra hasta lo más profundo de nuestro corazón ya que tú conoces las intenciones, Señor, y los pensamientos que hay en cada uno de nosotros y renueva las fuerzas al que no tiene ninguna, Señor, en el nombre de Jesús, amén y amén.

Jesús antes de partir les hablaba a sus discípulos, los alentaba, les iba dando señales. No les hablaba mucho más de lo que podían comprender porque les dijo: «les digo hasta acá nada más», decía él, porque hay cosas que todavía no la pueden llegar a sobrellevar, pero llegará el momento que vendrá el Espíritu Santo sobre ustedes y van a entender todas las cosas. Así que diga conmigo: «Si no entiendo algo de la Biblia tengo que pedir ser lleno del Espíritu», y el Espíritu te revela la Escritura.

Y aquí Jesús se manifiesta y dice: «Yo soy el camino, yo soy la verdad, yo soy la vida para poder llegar al Padre». No hay otra forma, no hay atajos. Diga conmigo: «No hay atajos». Mire, no hay nada que usted pueda hacer si no es a través de la cruz de Cristo, porque el pecado produjo un abismo de separación entre el hombre y Dios, entre la humanidad y Dios, y nadie puede cruzar ese abismo. Por eso Dios hizo un puente y es la cruz de Cristo para que por la cruz de Cristo usted sea salvo, sea libre.

Pero acá me dice «Yo soy el camino». Y yo sé que la mayoría de ustedes, todos prácticamente, están siguiendo a Cristo ahora; Él dice que él es el camino. Yo me acuerdo cuando hace mucho vimos la película «El Progreso del Peregrino», y si la puede ver, véala, y si no fíjese, busque el libro porque es el segundo libro más vendido después de la Biblia en todo el mundo. Y muestra que hay un cristiano que está queriendo llegar hacia la Patria Celestial tomando atajos, pero cada atajo que quería tomar encontraba una dificultad. Cada atajo que él quería tomar se daba cuenta que no llegaba al sitio donde él quería ir. Pero hubo uno que siguió por el camino, hubo uno que siguió caminando a pesar de las dificultades, a pesar de los tropiezos, a pesar de las amenazas, y ese sí llegó delante de la puerta de la gran ciudad que estaba representada en esa película y en el libro. Fue un sueño que tuvo Juan Bunyan.

Claro, pero el otro buscaba atajos y ¿sabe qué le pasaba? No podía avanzar. Pero el que siguió el camino, aunque a veces en el camino tengamos fieras a los costados que nos están amenazando, problemas que nos están amenazando, situaciones, noticias que nos hacen temblar… quiero decirle que usted ponga los ojos en Cristo y siga caminando porque el enemigo ya fue vencido en el nombre de Jesús. Él te puede estar gruñendo, te puede estar amenazando. Mire, ¿sabe que aprendí algo? Cuando el enemigo me amenaza yo me le mato de risa. Pero ¿cómo, usted no tiene miedo? No, ¿sabe por qué? Porque si él pudiera hacerme algo no me amenazaría, se me caería encima. Pero cuando te viene la amenaza: «ahora vas a fracasar», «ahora no lo vas a alcanzar», «ahora te vas a morir», «ahora te vas a enfermar»… no dejes que el temor entre en tu vida porque el enemigo te amenaza para que desconfíes de la Palabra de Dios, para que dudes de lo que Dios te dijo. Y sabe que es lo que Dios me dijo se cumple. Lo que Dios me dijo me trae paz, me trae seguridad porque dice que no se ha inventado el arma que pueda destruirme todavía. Yo no sé a usted, el enemigo le inventó algún arma y lo tiene ahí con celos, con envidia, con angustia, con preocupaciones, qué pasará mañana, qué pasará pasado, qué será, qué será de mis hijos… y ya lo tiene ahí frenado.

Pero aquel que confía en el Señor jamás será avergonzado. Jamás será avergonzado, hermano. Si no, no pierda tiempo. Mire, uy, voy a decir algo que le va a doler: no pierda tiempo viniendo a la iglesia si no va a confiar en el Señor. No pierda tiempo leyendo la Biblia si no va a confiar en el Señor. No pierda tiempo orando, ni ofrendando, ni diezmando, ni sirviendo si no va a confiar en el Señor porque eso sería religión. Pero yo sé en quién he confiado y usted sabe en quién ha confiado. Y si no ha confiado plenamente, hoy es el día que hizo el Señor para decirte: «pon tu confianza en mí, pero ve por mi camino».

Mire, cuando Dios me hablaba sobre esta Palabra me acuerdo un año habíamos ido a Mendoza y después tuve que urgente ir hasta San Luis y volver a Mendoza otra vez, y el GPS nos cambió el camino y nos metimos en un camino de noche, cansados, hermano, que no había camino, eran todos pozos. Porque no pasábamos e íbamos a muy baja velocidad para poder esquivar los pozos y teníamos que estar muy atentos porque no eran pocitos, eran pozos que podían romper el vehículo. Pero sabe una cosa, cuando nos enfrentamos a esa situación seguimos por el camino ese pero con mayor cuidado. O sea, no podíamos ir a la velocidad que nos permitía la ruta, porque la ruta normal que estaba bien nos permitía ir a 100, 110 km. Esa no.

Y a veces en tu vida pasa lo mismo, a veces salís disparado y decís «wow qué bueno». Y aquellos que viajan a veces para Capital, ¿saben qué maravilloso es viajar a las 10 de la mañana para Capital por la autopista con todo libre? Usted va a 130… de calor va a 130, y usted tiene que armarse de paciencia, pero ¿qué pasa cuando hay un accidente? Todo se paró. Y tiene que armarse de paciencia. Y algunos que no se arman de paciencia, ¿qué provocan? Accidentes, y perjudican a todos los demás. Entonces hay momentos en tu vida que tienes que ir despacio, y no es que estés fuera del camino, pero el camino tiene dificultades. Usted lo sabe bien cuando va por la ruta, si no después le llegan las boletitas, ¿no? De las zonas urbanas 60 y usted pasó a 160. Ni vio el cartel. «No sé cuándo fue esto, yo no anduve por ahí».

Y a veces en la vida cristiana sucede exactamente lo mismo, hermano. Te cae la multa de Satanás y te multa porque él es acusador de los hermanos, dice la Palabra. ¿Sabe cuánto tiempo te acusa el diablo delante de Dios? Las 24 horas del día, los 365 días del año, de día y de noche dice que te está acusando delante de Dios. Pero la Palabra de Dios dice que él es el camino y nos enseña cómo debemos caminar. Habrá momentos dónde vas con libertad. Mire, una vez íbamos tan distendidos con mi señora, teníamos que ir a Entre Ríos, La Paz. Íbamos charlando y el camino estaba tan libre que llegamos a Rosario y nos olvidamos de doblar. Diga que en Rosario, después por el túnel subfluvial nos guiaron y llegamos igual a La Paz, pero dimos toda una recorrida.

Entonces a veces nos pasa que vamos distraídos, a veces queremos ir a una velocidad que la ruta no permite y quisiéramos que todo nos salga bien y que no tengamos ningún inconveniente, pero los inconvenientes están en el camino. El Señor no dijo que el camino iba a ser fácil. Pero si seguimos sus proyectos, sus planes, su directiva… Por eso cuando no puedo amar, cuando no puedo perdonar, cuando no me comprometo con Dios, cuando no tomo mi tiempo devocional… Esta mañana uno de los devocionales que compartimos decía: «Una cosa le he demandado al Señor, y esta buscaré». ¿Escuchó? «Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida para contemplar la hermosura del Señor». Te lo demanda, pero yo tengo que buscar. Porque cada vez que me presento delante de… cuando digo la casa del Señor no estoy hablando solo de las reuniones cuando nos congregamos como cuerpo de Cristo. Cuando está abierta la iglesia usted tiene que congregarse. Pero ¿qué pasa cuando la iglesia no está abierta? ¿Tiene usted un altar en su casa? Y no estoy hablando de poner imágenes, un lugar de encuentro con el Señor cada mañana, cada momento o aún en medio de la dificultad cuando no sé para dónde ir.

Mire, yo soy medio cabeza dura, o del todo, mi señora puede dar testimonio de eso. Pero cuando vamos en la ruta y sentimos que estamos desorientados me dice: «¿Por qué no preguntas?». «No, vamos a seguir». Y por ahí pregunto… pero, con Dios no soy así. Con Dios pregunto: «¿Qué estoy haciendo, Señor? ¿Estoy bien? ¿Estoy orientado? ¿No estoy orientado?». A Dios le pregunto todo el tiempo. Por ahí en lo natural en la ruta ella me dice: «Pero pará y pregunta». Y muchas veces tuve que parar y preguntar y tuvimos que volver para atrás. No está mal preguntarle a Dios: «Señor, ¿qué hay en mi vida que no te agrada? ¿Qué hay en mi vida que me está frenando?». No espere que te lo diga todo el apóstol, no espere que alguien venga a tirarte la oreja todo el tiempo. Tienes que preguntarle a Dios por tu propia vida: «¿Qué es lo que te agrada? ¿Qué quieres que haga hoy?». No seas un simple concurrente a la iglesia, no seas un simple apaga incendio: «cuando no doy más, a ver Señor qué me habla la Biblia», y empiezo a mirar y no encuentro ningún versículo.

Siempre se los dije y no me molesta decírselo una vez más: trate de tener un «Escrito está» para cada situación de su vida, para cada circunstancia. ¿Y cómo es eso? Conozca la Biblia. Porque Dios te va a hablar por cada pequeña cosa que vos busques de la Palabra de Dios, pero tienes que obedecerla y seguir el camino. No como siento, no como me parece, no como quiero. Mire, «ya no vivo por lo que siento…» usted lo canta siempre, «ya no vivo por lo que siento», ¿no? Pero «yo lo vi al hermano, a la hermana hacer tal cosa»… ya no vivo por lo que veo, ahora vivo por lo que me dice la Palabra de Dios, por lo que creo.

Entonces hoy te van a atacar los medios de comunicación y las redes sociales. Más las redes sociales. Los medios de comunicación te van a desinformar con lo que ellos quieren que vos te enteres nada más, porque van a tratar de formar un pensamiento porque la maldad quiere seguir gobernando. Pero llegó el tiempo del levantamiento del pueblo de Dios, llegó el tiempo del levantamiento de la iglesia, llegó el tiempo del levantamiento de decir la verdad porque Cristo viene pronto y hay almas que salvar, hay personas que rescatar, hay personas que necesitan… porque ¿cómo van a creer si no hay quien les predique?

Jesús dijo: «Yo soy el camino». No hay otro camino, hermano. No busque atajos, no busque formas religiosas porque no es la iglesia la que te marca el camino, es la Biblia la que te marca el camino. Las iglesias tenemos distintas costumbres y yo lo comparo siempre con esto… ¿cómo puedo distinguir? Porque vio que están aquellos que dicen: «no, nosotros estamos en la sana doctrina», se creen los dueños de la verdad. Y están los otros que decimos: «no, nosotros estamos en la verdad somos remordernos ahora». Entonces yo digo: mire, no critique a nadie porque algunos comen en sus casas y ponen un buen mantel, unos vasos de cristal, y otros también comen en sus casas y no ponen ni mantel y tienen vaso de plástico. Esa es la tradición, esa es la costumbre. ¿Cuál es la doctrina? Que todos comen. ¿Qué es lo importante? No es lo importante el cubierto que uso ni la mesa que estoy, lo importante es el alimento que me entra. Y la palabra de Dios lo mismo. Hay iglesias que se mueven de una manera, congregaciones que se mueven de otra… no critique a ninguna. Yo trato de escuchar la Palabra, si el alimento es sólido entonces están en la verdad, y si no es sólido oraré para que llegue a ser sólido en ellos.

Y yo lo que les hablo siempre, hermano, no le puedo hablar otra cosa que lo que yo no haya vivido, porque yo no les predico porque leo la Biblia o porque he estudiado, sino porque vivo la Palabra. Que me falta, tranquilo, porque aquel que comenzó la obra la va a perfeccionar hasta el día de Jesucristo. Pero manténgase en la huella. Había el himno 111 del himnario de gloria que decía: «Quiero seguir las pisadas del maestro». Usted no está siguiendo a un hombre, no está siguiendo una doctrina, no está siguiendo una congregación, no está siguiendo una moda, usted está siguiendo al Rey de Reyes y Señor de Señores.

Claro que si uno le hablaría rudamente usted diría: «ay, ¿dónde está el amor de Dios?». Lea la Biblia lo que dijo Cristo. Mire lo que le decía Cristo: mis hermosos hermanos judíos, «generación de víboras», «sepulcros blanqueados», «hipócritas». Le hablaba directamente. Yo no lo voy a ofender a usted ni hablarle así porque Dios tampoco me lo permite, pero no se ofenda cuando la verdad está golpeando a tu corazón. «Oh, pero parece que alguien le contó al apóstol». Mire, yo ni sé lo que pasa en su vida salvo lo que usted me cuenta, hacemos una oración y cuando usted se fue yo digo «¿qué fue lo que me dijo?», porque yo ya se lo entregué a Dios. Porque una vez mi señora me dijo: «ay, yo no sé cómo haces vos para aguantar». Y todos los problemas de todo el mundo… le digo que yo no me los quedo. Cuando me lo cuentan se lo paso a Dios y Dios se encarga nada más. Si me quedan, yo no puedo con mis problemas, ¿me voy a quedar con los de usted y los míos? ¿Sabe qué hago? Los pongo a los pies de Cristo.

Por eso hay que caminar por el único camino que hay, no hay dos caminos. Vio que hay un dicho popular: «todos los caminos…». Y se lo voy a hacer real: todos los caminos de la religión llevan a Roma, pero a la presencia de Dios solamente Cristo es el camino, la verdad y la vida, y nadie viene al Padre si no es por él. Ninguna religión te lleva a Dios, solo Cristo te lleva a Dios.

Y dice: «Yo soy la verdad». En este tiempo usted va a tener que determinar y va a tener que decidir por vivir en la verdad, jugarse por la verdad o entremezclar. Porque esa es la tarea del enemigo, nunca te va a decir una mentira al 100%, siempre te va a entremezclar la mentira con la verdad. Y esto, ¿sabe qué es? Desde el comienzo. ¿Qué le dijo la serpiente a Eva? Así que atentas las mujeres porque no se lo dijo a Adán, se lo dijo a ustedes. «¿Con que Dios te ha dicho que no comas de todo árbol del huerto?». Y la mujer ¿qué le dijo? «No, no, don Satanás, no es así». ¿Qué le había dicho Dios? «Come de todo menos del fruto del bien y del mal». Y él le dijo: «¿así que Dios te dijo que no podes comer de nada?». «No, no, podemos comer de todo». Pero ya entró en una conversación, como a veces entramos en un pensamiento: «eh, pero no es tan malo».

Y como dije en alguna oportunidad, y yo sé que esto va a chocar también pero no importa: que esté aprobado por la ley no significa que sea de Dios. Porque el aborto está aprobado por la ley, pero la Biblia dice: «No matarás». Que el sistema apruebe la injusticia, pero la Biblia la desaprueba. Que hoy faltarle el respeto a los padres parece modernismo, pero la Biblia ¿qué dice? «Honra a tu padre y a tu madre», que es el primer mandamiento con promesa. Respétalo, escúchalo. Y si usted lee el libro a los Efesios dice: «Padres, pórtense bien con sus hijos, no los provoquen a ira porque a veces los padres nos desmedimos con la corrección». Le estoy mostrando algunas pequeñas verdades de la vida cotidiana que usted tiene que aprender a vivir por ellas.

Y no tiene… mire, alguno por ahí está pensando ahora «ay sí, pero apóstol, ¿sabes qué esfuerzo que es? Mi hijo es imbancable»… y el hijo debe decir «mi papá es insoportable». ¿Sabe por qué tenemos esos pensamientos y nos vienen esas circunstancias? Porque no permitimos que el amor de Dios inunde nuestras vidas. Cuando el Espíritu Santo llena nuestras vidas, el primer fruto que se debe manifestar, ¿sabe cuál es? Amor. Y no porque se lo merezca el otro, porque yo lo tengo, porque me desborda el amor de Dios. «Pero ¿que usted nunca se salió de las casillas?». ¿Sabe la cantidad de veces que me quise salir del molde? Pero sabe, aprendí que si me voy a solas con el Señor él me mete en el molde otra vez, porque no he logrado nada peleando humanamente, pero cuando doblo mis rodillas el que gana la batalla es el Señor.

Mi hermano, la verdad tiene que estar en tu corazón por encima de todo lo otro porque esa verdad que estás viviendo te hace libre. Escucha bien lo que Dios te dice y muévete en los niveles que Dios te dice y hasta donde Dios te dice. Si él te dice dos pasos, no des tres. Si te dice tres, no des dos. Hay que escuchar atentamente la voz del Señor. Deje… mire, a ver, levante la mano los que nunca piensan. Gloria a Dios que tengo una iglesia pensante. Cuestione mis prédicas, cuestione mis enseñanzas, cuestione mi vida, pero también cuestione todo lo que el sistema le quiere vender y le quiere regalar porque ahí va a estar tu libertad, ahí va a estar tu fortaleza. No te tragues… mire, esto lo dije hace muchos años atrás cuando empecé el ministerio: cuando vaya a su casa agarre la Biblia y compruebe que lo que este hombre le está diciendo es la verdad. Porque usted me va a hacer responsable a mí: «ay, pero el pastor me lo dijo». Y Dios va a decir: «A mí no me importa lo que te dijo el pastor, me importa la decisión que vos tomaste con lo que él dijo». Dice: «No menosprecies la profecía, la Palabra Profética no la menosprecies, pero examina todo y retén lo bueno». Lo otro no lo retenga.

Él es el camino, es la verdad. Porque él es la vida. ¿Por qué no es difícil caminar en la Palabra? ¿Por qué para algunos no es difícil amar la Palabra, amar la obra de Dios? Otros están todo el tiempo batallando, pulseando, tratando de ser cristiano. Yo nunca traté de ser cristiano porque tengo su ADN, porque cuando él te llena con su Espíritu su ADN está en vos. Yo me asombraba, claro, en los primeros días de cristiano porque cuando fuimos a las clases del bautismo decían: «no se puede hacer esto, no se puede hacer aquello, no se puede hacer lo otro, no te puedes poner esto». Y yo… y toda la gente «¿pero por qué?». Y en mi casa, y oculto y esto, y todos le cuestionaban al pastor. Está bien. Y yo decía: «¿Para qué vienen a clase de bautismo si todavía no se han convertido?».

El primer día que llegué, hermano… el segundo, el primero fui al casamiento. El segundo, cuando voy a entrar a la iglesia, que estaba de portera ahí la que después pasó a ser mi suegra, éramos compañeros de trabajo y me dijo: «Vas a empezar a venir a la iglesia». «Sí, bueno». «Tenés que pagar el diezmo», me dijo, «y no podes comer morcilla». No entendía. En chino lo hubiese entendido quizás, pero lo que ella me dijo no entendía. Pero mi pensamiento fue: voy al cine, pago; voy al baile, pago; voy al club, pago; voy a la pizzería, pago; voy a la heladería, pago. ¿Cuál es el problema pagar para venir a la casa del Señor si me siento bien? No cuestioné el diezmo y empecé a diezmar antes de estar bautizado. Lo de la morcilla no lo entendí y digo: si no tengo que comer no como porque total no es un alimento que si no como eso me muero. Y yo veía que todo el mundo cuestionaba cosas y le preguntaba, pero Dios trató conmigo de una manera diferente, no porque soy especial, él es el especial y él quiere tratar con vos de esa manera. Él no quiere que luches con él porque te vas a agotar, se te van a pasar los días, se te van a pasar las oportunidades, se te van a pasar los años.

Por eso yo me gozo y digo: «Gracias Señor porque me has permitido desde los 19 años servirte y entregarte toda mi vida». No tuve que decir «no, yo quiero experimentar el mundo a ver cómo se divierten aquellos, a ver cómo va con la droga». No, no necesité nada de eso porque él lo llenó todo. Él lo llena todo. No busques saciarte con cosas que te van a dejar en necesidad, te van a dejar vacío y hueco, sáciate de su presencia.

Nunca quise estar al frente del ministerio, hermano. Para mí era mucho más lindo tocar la música, estar más cómodo, ir a las plazas a predicar. Si la gente se enojaba yo me volvía y no los veía más. Así que, en la iglesia hay que verlos siempre. Pero la pasión por las almas y por hacer la voluntad de Dios me trajo hasta aquí y espero que me dé la fuerza hasta el día que él me llame a su presencia. Pero hoy te digo de parte del Señor: él es el camino, camina por donde él te está marcando. Deja de buscar atajos, deja de dar vueltas, deja de probar cosas que no funcionan. Prueba lo que sí funciona. Hacer la voluntad de Dios decía el salmista: «Dios mío, me ha agradado y tu ley está en medio de mi corazón». Ahí está el secreto.

Porque él es la verdad, no hay otra verdad fuera de Dios. Todo pasará, pero el Reino del Señor es eterno. ¿Sabía usted eso? El cielo y la tierra pasarán, la Palabra de Dios permanece para siempre. La han querido destruir, pero mi Dios es el Dios de lo imposible. Jamás han podido destruir la Escritura. La han querido desarraigar de la faz de la tierra, jamás han podido. Y aquellos hombres que se levantaron en otro tiempo diciendo que eran algo, no son nada. Ellos pasaron y pasó todo. Ninguno tuvo palabras de vida eterna, solo uno: Jesucristo. Y él es la vida. Y esa vida está hoy aquí con nosotros. Esa vida quiere que le abras el corazón, esa vida quiere entrar hasta lo más profundo, a donde vos tenés oculto lo que te da vergüenza, lo que no se lo contaste a nadie, lo que crees que nadie vio de tu vida.

¿Y sabes qué es lo bueno? Que aunque vos te juzgues o tenés miedo de contarlo porque seguramente alguien te va a juzgar, Dios dice: «Yo no te juzgo. Yo derramé mi sangre por vos allí en la cruz. Yo derramé mi sangre para que seas verdaderamente libre». Golpearon mi cuerpo, lo desgajaron, derramaron mi sangre y yo no abrí la boca porque estaba esperando este primer domingo del 2026 para decirte esta Palabra: sigue mi camino, sigue mi verdad porque mi vida yo la he depositado en tu corazón, pero dame el espacio. No me tengas encerrado en un pequeño… déjame entrar a donde está la suciedad, a donde están tus temores, donde están tus celos, donde está tu falta de perdón, donde está tu murmuración, donde está tu envidia, donde están tus malos deseos. Déjame entrar. Yo no te voy a juzgar ni te voy a exponer, yo voy a limpiar una vez más con mi sangre preciosa. Y mi paz va a gobernar tu vida.

Mi paz te va a llevar a lugares que nunca hasta ahora ni siquiera imaginaste. Mi paz te va a dar la fortaleza en medio de las tormentas. Mi paz te va a decir cuándo detenerte y cuándo correr. Mi paz es la que te va a decir «esto sí, esto no». Mi paz la que no vas a poder conseguir en ningún lado. Mi paz es la que va a cambiar todo ese tiempo de tristeza en bendición. Mi paz es la que va a revertir el diagnóstico médico. Mi paz es la que va a hacer que lo que parece imposible sea posible. ¿Sabe por qué? Porque él es el Dios de lo imposible. Él es el Dios de lo imposible.

Y hoy acá por el Espíritu me dice el Señor que hay gente que ya ha cerrado la puerta de su corazón porque les parece imposible, porque alguien le dijo hasta acá «ya no vas a poder hacer más esto», «ya no vas a lograr más lo otro». Mi Dios es el Dios que crea, crea circunstancias, crea tiempos. Todo lo hizo por la Palabra. Nada existía y él por la Palabra hizo que todo existiera. Y hoy está aquí para que vos le pidas ese milagro. Está aquí para que vos digas: «Tú eres mi Dios de lo imposible, tú eres el Dios de lo imposible, Señor. Los médicos dijeron que no, pero tú vas a decir que sí hoy. Perdóname por creer a los médicos, perdóname por creer en mi capacidad». Quizás tu padre te dijo «vos no servís para nada, nunca lo vas a lograr». ¡Cancela eso ahora en el nombre del Señor! Porque muchas veces, mi hermano, muchas veces, desde acá lo cancelamos para ayudarte, pero si vos no lo cancelas no funciona el milagro.

De acá soltamos la palabra. Jesús le dijo a los leprosos: «Vayan y muéstrense al sacerdote». ¿Cuántos fueron limpios? Los diez, pero uno solo vino y dio la gloria a Dios. Los otros se fueron limpios, siguieron su vida, pero hubo uno que dijo: «este milagro es por este hombre al cual estábamos esperando: Jesucristo». Por eso entrégale 30 segundos al Señor. ¿Qué es lo que tenés imposible hoy? ¿Qué es lo que te dijeron que no vas a poder hacer, que no vas a lograr, que no vas a avanzar? ¿Qué es lo que vos mismo dijiste «qué lindo sería tener esto pero no está dentro de mis capacidades»? Porque el Dios de lo imposible hoy está aquí. Háblale, háblale al Señor. Piensa en tu hijo, tu hija, un trabajo, un diagnóstico médico, tu familia, tu matrimonio. Únete, yo te ayudo, vamos, únete en el Espíritu. Únete, vamos, habla con Dios no religiosamente. «Señor, quiero ver a mi papá rendirse delante de ti. Quiero ver a mis hijos, mis nietos, mis bisnietos, Señor, servirte con pasión. Señor, quiero ver a las personas libres».

Cuando nosotros cantamos el himno nacional, hermano, y gritamos libertad, nos llenamos de orgullo, pero hubo alguien que lo vio, lo soñó y peleó y lo logró para que vos y yo seamos libres. Cuánto más Cristo hoy te está queriendo hacer libre. Te está queriendo hacer libre ahora, libre completamente porque él es el Dios de lo imposible. Él ya tiene preparado tu milagro, quiere que te pongas de acuerdo con él.

Oración: Padre, mira los corazones ahora. Aquellos que están, Señor, aún luchando pero por tantas veces les han dicho que no iban a poder, que no iban a alcanzar, que no era para ellos, que esto era imposible… pero hoy estamos creyendo en ti, hablando de ti porque tú eres el camino que estamos siguiendo, tú eres nuestra única verdad y tú eres el único que das vida y vida abundante. Señor, mira los corazones y en el nombre de Jesús que reciban ahora su milagro. Que reciban sus milagros, sean llenos del Espíritu Santo. Tu paz gobierne, Señor, en cada vida, en cada corazón. Y en el momento de participar, Señor, de estos emblemas santos, porque tú dices que lo hagamos en memoria de ti, Señor, cada vez que tomemos este pan y bebamos esta copa estamos anunciando lo que tú hiciste por nosotros y que pronto vienes a buscarnos. Señor, yo te doy gloria en este día porque Señor, muchos testificarán que hoy ha sucedido su milagro en el nombre de Jesús, amén y amén.

Por c0790310

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