AP. ALBERTO GALLO
Si es tu oración en esta mañana, dígaselo. Si es lo que anhela, si es lo que desea. Quiero vivir. Oh, queremos vivir para ti, Señor. Yo quiero vivir. Yo quiero vivir solo para ti. Yo quiero vivir solo para ti. ¡Aleluya, Señor!, dame tu vida, esa clase de vida que sabes dar. Dame tu vida. Yo quiero vivir solo para ti. Dame tu vida, resucítame en ti. Yo quiero vivir solo para ti. Dame tu vida.
Dice la palabra de Dios: «Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios. Yo quiero vivir solo para ti», porque estamos muertos en nuestros delitos y pecados. Así está la humanidad. Por eso la importancia de lo que estamos cantando: «Solo para ti». El que tiene al Hijo tiene la vida y el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Dame tu vida. ¡Aleluya!. Esa clase de vida que sabes dar. Cuando pases por las crisis, abre tu vida. Cuando pases por las situaciones y las cosas que no te gustan, ahí es donde se manifestará sí ¡el Hijo de Dios está viviendo en ti!, sí ¡el Hijo de Dios está gobernando tu vida!. Cuando pases por las dificultades y no entiendas lo que te está pasando y sigues poniendo los ojos en Cristo y sigues manteniendo la cordura y la santidad y la obediencia, ahí te darás cuenta que la vida de Cristo está gobernando tu vida. ¡Aleluya!.
Que nada te desenfoque de este mundo. Que nada te saque de la voluntad de Dios. Pídele: «Señor, hay áreas de mi vida que muchas veces no estoy manifestando tu vida. Estoy manifestando mi carácter, mis temores, mis dudas, mis necesidades. No estoy manifestando tu vida. Dame tu vida. Necesito que hoy me des tu vida. Clase de vida que sabes… Necesito callar, Señor, cuando tengo que callar. Necesito amar cuando tengo que amar, Señor. Necesito perdonar cuando tengo que perdonar. Necesito tomar las determinaciones y las decisiones correctas, aún en los momentos más difíciles de mi vida para ti. Si no tengo tu vida, Señor, muchas veces obraré en mis fuerzas, obraré en mis sabiduría, estaré lastimando a otros, me estaré lastimando y estaré lastimando mi casa y mi familia. Yo sé que tú cuentas conmigo, Señor, así como yo puedo contar contigo. Sé que tú estás contando con mí vida.
Señor, para poder manifestar tu amor, tu paz, tu reino aquí en la tierra, Señor, aún en las dificultades. Cuando otros miren mí obrar en medio de la necesidad, verán que tu paz está reinando en mi corazón.
Señor, y muchas veces tú nos dejas pasar por los valles de sombra de muerte, pero sabemos, Señor, que siempre nos espera una mesa abundante y que el bien y la misericordia nos seguirán todos los días de nuestra vida. Por eso hoy te pedimos una vez más, Señor, para poder seguir una milla más. Dame tu vida, esa clase de vida que sabes dar. Quiero vivir, porque queremos vivir para ti, Señor. Dame tu vida, esa clase de vida que me está… Dame tu vida. Yo quiero vivir solo para ti. Dame tu vida, resucítame en ti. Yo quiero vivir solo para ti. Yo quiero vivir solo para ti. Yo quiero vivir solo para ti.» Aleluya. Gloria sea el nombre del Señor.
Quiero que pueda abrir la escritura en el libro de los Hechos, capítulo 1.
Sabemos que Jesús caminó sobre la tierra, enseñó a sus discípulos, sanó enfermos, resucitó muertos, hizo cantidad de milagros. Y también dice en la palabra que si se escribiera todo lo que él hizo, no cabrían en los libros en el mundo. Pero lo que está escrito, diga conmigo, lo que está escrito es para que nosotros creamos. O sea, fíjese una cosa: no caberían en los libros del mundo si se escribiera todo lo que hizo, pero basta con lo que está escrito para que toda la humanidad sea salva si cree en Jesús.
En el libro de los Hechos 1: 24 al 26, Usted sabe que Cristo murió, resucitó, ascendió a los cielos, encomendó a los apóstoles, pero hubo uno de los apóstoles, ¿no es cierto? que fue el que lo entregó al Señor por unas pocas monedas de plata. Cuando se quedaron ahí en Jerusalén esperando la promesa del Espíritu Santo, dice que estaban todos reunidos ahí, pero se levantó Pedro a hablar y decir: «A ver, alguien tiene que ocupar el lugar de Judas, porque el Señor estableció 12». Diga conmigo, 12 es gobierno. Faltaba alguien para gobernar. También son las 12 tribus de Israel. Entonces dice que mirando, escogieron a dos. Ellos escogieron a dos, pero no teniendo toda la revelación de Dios, también recuerde que todavía no había descendido el Espíritu Santo sobre ellos. Y dice esto la palabra, verso 24: «Y orando, dijeron: ‘Tú, Señor, que conoce los corazones de todos'». Ya con eso es suficiente. Veo que hay un dicho popular, ¿no? una propaganda de un híper: «Yo te conozco». Y Dios te dice: «Alberto, yo te conozco. Sandra, yo te conozco. Ana, yo te conozco». «Tú que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión para irse a su propio lugar». Y les echaron suerte, y la suerte cayó sobre Matías, y fue contado con los 11 apóstoles. Amén.
Mi pensamiento es: a ver qué pasó con este José, llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo. Escúcheme, tenía por sobrenombre Justo, y me lo eligen a Matías. Diga conmigo: «Dios conoce los corazones». No es que este José, llamado Justo, a lo mejor no tenía buen testimonio. Sí, posiblemente sí, por eso eligieron a los dos. Pero también hay un propósito de Dios con cada vida a su tiempo. Y como Dios conocía los corazones, entonces lo escogió a Matías. Y pensemos en esto: el título de hoy es «Dios conoce el corazón del hombre». Nosotros podemos ver lo que el hombre muestra. A veces vemos más allá también, porque el hombre cree que está mostrando una parte y nosotros podemos ver otras partes más que ni siquiera el hombre se da cuenta. Y cuando habla de hombre, habla del ser humano, que ni siquiera el ser humano se da cuenta de él, la acción que está haciendo. Por eso usted alguna vez le habrá dicho: «Señor, pero ¿qué fue lo que hiciste?». «No, yo no hice nada». Pero el papá vio que el chico hizo algo, o como lo conoce, sabe que esa situación que encontró en la casa o en el patio fue realizada por su hijo, aunque él diga que no. «Aparte estamos vos y yo, no hay otro». «Yo no lo hice». «¿Quién lo hizo?». Y Dios que nos conoce, sabe nuestro andar y nuestro caminar. Y no solamente eso, sabe las intenciones de nuestro corazón. Y la palabra de Dios dice que es como espada de dos filos, que penetra hasta partir el alma, las coyunturas y los tuétanos. Y la escritura discierne tus intenciones y mis intenciones. Por eso a veces leemos, uy, nos sacude la palabra y decimos: «No, esto no es para mí, que lástima, esto era para fulano, Ojalá que fulano lo lea». O cuando el apóstol o un pastor o alguien está predicando, tenemos tanta cintura espiritual que decimos: «¿Para qué? Está atrás, para mí no es». O tomamos una palabra y decimos: «Ahora, cuando vaya a mi casa, yo le voy a agarrar y le voy a decir lo que el apóstol predicó, lo que predicó el pastor o la pastora. Yo le voy a decir para que mi familia se corrija». Si tu familia no vino y no lo escuchó, y lo escuchaste vos, era para vos. «Pero yo quiero que lo escuche mi familia». Está bien que te escuchen a vos con tus actos, no con tus palabras. Que te vean actuar y digan: «¿Qué pasó? ¿Qué le habrá hablado hoy el apóstol? Que hay una transformación». Judas fue elegido, lo eligió Jesús, y Jesús conocía los corazones. «¿Cómo va a elegir a este atorrante?». Diga conmigo: «Todos tenemos oportunidad». Todos tienen oportunidad en la tierra. Y le quiero decir algo: Dios no es Dios de los cristianos, Dios es Dios de toda la tierra, del mundo y los que en él habitan. Él pone y quita. Cuando leemos la palabra de Dios, nos damos cuenta que Dios intervino en la historia de la humanidad, no simplemente usando y bendiciendo y direccionando a aquellos que responden a su llamado, sino aún aquellos que no le conocen. Para eso es Dios. Pero acá la palabra nos enseña: Judas que fue escogido por el Señor tuvo la oportunidad de obrar. Tuvo la oportunidad de ver los milagros, eh, de primera mano. Comió con Cristo, caminó con él, fue encomendado, era su administrador de finanzas. ¿Que no sabía que era un atorrante?, ¿no sabía que era una persona avara y que al participar de las finanzas, la idea de él era sacar ventaja?. Sí, que sabía, pero te da la oportunidad de que cambies. Por eso Dios no cambia a nadie si no nos ponemos de acuerdo con él. No es que él viene como un hada madrina, pum, te toca, como el duende de la lámpara. Ay, ya estás transformado. ¡¡No!!. Él te habla, él te propone, él te dice: «Yo tengo tesoros maravillosos para entregarte». «Tesoros de fe, de amor, de misericordia, de paz, de bondad, de templanza, que son los frutos del Espíritu». Yo decido qué frutos dejo que se echen a perder y qué frutos empiezo a manifestar». Él compartió la predicación, compartió los viajes con el Señor. Pero sabe lo que me llama mucho la atención: que no valoró nada de eso, Judas. ¿Cómo me llamó? Sí. Había más de 12 para llamar. Sin embargo, el Señor dijo: «Vos, vos, vos, vos». Y Judas habrá dicho: «Ay, y vos también». Le dijo: «Wow». Pero recibiendo ese llamado tan maravilloso, vemos que él defraudaba con las finanzas que Dios le daba para administrar, para que su obra pudiera avanzar. Él escuchó la voz de nuestro maestro, escuchó las enseñanzas. El Señor lo envió a predicar y a sanar enfermos y a liberar. Así que también se manifestó el poder de Dios a través de él. Pero quiero decir que ninguna de las cosas que se puedan manifestar a través de mi vida y de tu vida me garantiza que yo estoy haciendo la voluntad de Dios, porque Dios por amor usa nuestras vidas. Y recuérdese ese pasaje que dice: «Señor, en tu nombre echamos fuera demonios. En tu nombre profetizamos. En tu nombre hicimos milagros». Y el Señor les dirá: «Apartados de mí, hacedores de maldad». Hicieron mi obra, pero no hicieron mi voluntad. Y lo más importante es hacer la voluntad del Señor. Pero diga conmigo: «Pero escuchó sus enseñanzas, pero no las recibió». Entonces prefirió lo temporal en lugar de quedarse con lo eterno. ¿Y sabe qué pasó con Judas? lo perdió todo. Cuando los apóstoles tuvieron que escoger, que es el tema que nos compete hoy, aún supuestos sucesor de Judas, dijeron: «Señor, tú que conoces el corazón, muestra a quién has escogido». Y yo quiero decirte algo. Que mires a alguien. Yo sé que es molesto, porque a mí también a veces cuando dicen de acá (desde el púlpito) que mire a alguien, oh, ¿a quién tengo que mirar? Pero no importa, mira a alguien y decirle: «Dios te escogió». No seas cabeza dura, porque Dios te escogió. «No, pero yo no lo siento». A Dios no le importa lo que vos sentís. A Dios no le importa si el otro lo cree o no lo cree. Para eso es Dios, y él te escogió. Si no, no estarías aquí.
Sabe una cosa, la escritura nos dice en Daniel 2:21 – 22 que Dios muda los tiempos y las edades, quita reyes y pone reyes, da la sabiduría a los sabios y la ciencia a los entendidos y revela lo profundo y lo escondido. Conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz. ¿A cuántos reyes Dios escogió que no eran del pueblo de Dios para bendecir al pueblo de Dios? Cuando Nehemías se entera del problema que había, que los muros de la ciudad estaban derribados, y oró a Dios, Dios usó al rey Artajerjes, no solamente para que le permita ir a reconstruir los muros, porque este Nehemías fue astuto. Oró, y Dios le dijo: «Bueno, pedile todo lo que necesitás para el camino y para reconstruir y también que te mande gente para que te guarde en el camino». Y fue y le pidió. No se presentó delante del rey y el rey le dijo: «Bueno, ¿qué qué qué querés?». «Y no sé, Señor». No, no, no. Por eso usted se presenta cada día ante el Rey y él sabe lo que usted quiere. Nehemías fue muy astuto porque, le dijeron: «¿Cuánto tiempo va a demorar tu viaje?», le dijo la reina. Porque él era el copero del rey, o sea, era la mano de confianza, porque podían en aquel tiempo, envenenaban a los reyes a través de la bebida. Así que el copero primero tenía que probar él. Y si no se moría, si se moría, el rey dice: «No, no tengo ganas de tomar vino». «¿Cuánto va a demorar tu viaje? ¿Qué es lo que necesitás?». «Y necesito cartas para que del bosque del rey me den la madera para reedificar». Y él tenía bien claro todo lo que tenía que pedir. Nosotros hoy estamos delante del Rey de reyes y Señor de señores. No sé con qué expectativa viene usted, pero Dios tiene una gran expectativa, y si un hombre pudo permitirle a Nehemías y pudo darle todo lo que Nehemías le pidió, ¿cuánto más Dios hoy tiene para entregarte a ti y a mí? En otro momento, el rey Ciro, ¿sabe qué dice Dios del rey Ciro? «Mi siervo, mi escogido». ¿Qué? Si ni se bautizó, ni leyó la escritura, nunca se congregó, y Dios dice: «Ciro es mi siervo, mi escogido, y él va a abrir las puertas para que Israel vuelva a su tierra». ¡¡Dios es Dios!!, ¡¡Dios es Dios, Amén!! Pero tenemos que creerlo. Tenemos que creer que él puede mover hasta a tu propio enemigo para bendecirte. Porque «Dios hace que lo que no es sea». ¿Escuchó? Y dice que él revela lo profundo y lo escondido y conoce lo que está en tinieblas y con él mora la luz. Pero acá quiero decirle algo: es Dios. Daniel dice que Dios muda los tiempos. No sé en qué tiempo estás viviendo vos: de tristeza, de angustia, de incertidumbre, de escasez, de enfermedad, de pleitos familiares. Hoy Dios puede mudar tu tiempo. ¡¡Ah, quedaron tan impactados que ni abrieron la boca!!. ¡¡Hoy Dios puede y quiere mudar tu tiempo!!. «No, pero yo sé que Dios lo va a hacer, pero no sé cuándo». ¿Cuándo? Estás escuchando la palabra, ¿y cuándo se ejecuta la palabra? Que vos lo recibas dentro de 6 meses, porque dudaste, porque creés que Dios lo va a hacer a cuentagotas, no es problema de Dios. Y él dice que muda los tiempos y las edades, quita reyes y pone reyes. Dice que toda autoridad que hay en el planeta, las buenas y las malas, están puestas de parte de Dios. ¿Sabía usted eso? Tu patrón lo puso Dios. Tu empleado también te lo puso Dios. «No, pero a este no lo soporto más». Pero también quiero decirte algo: «es Dios que llama», «es Dios que escoge», «es Dios quien da la oportunidad al hombre». «Crea o no crea en Dios el hombre».
¿Sabes una cosa? Que te mire Dios es tremendo, porque Dios cree en nosotros. Dios cree en la humanidad, aunque la humanidad no crea en Dios. Porque si no, Dios hubiese hecho sencillo. Si Dios no creería en la humanidad, con el diluvio hubiese terminado a todo. Pero Dios creyó en un hombre y ese hombre bendijo a su familia, que fue Noé. Así que por tu causa toda tu casa es bendecida, porque estás creyendo. «No, pero si esto me ayudaría». Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros? Ahora, claro que si el que está al lado tuyo empieza a caminar con vos, y tus hijos caminan con vos, y y y toda la familia es bendecida y se potencializa la bendición de Dios. Sino, también recordar que la bendición de Dios ¿cómo se reparte en una familia? Se promedia. Y por eso hay familias que tienen poco, poco gozo, poca paz, poca libertad, porque hay parte de la familia que no quiere aceptar el llamado de Dios, como que la responsabilidad, eh, de papá o de mamá o la responsabilidad de: «Bien, mi hijo va, que ore por mí». No, no, no, no. «Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa, será hecha por mi Padre que está en los cielos». Dios es el que escoge. Dios es el que da la oportunidad al hombre. Dios escoge, y luego el hombre tiene que rendirle cuenta a Dios. ¿Sabía usted que tenemos que rendirle cuentas a Dios? ¿Qué has hecho con tu vida? ¿Qué has hecho con lo que te revelé? ¿Qué has hecho con lo que escuchaste? ¿Qué has hecho con los dones que puse en tu vida? «No, yo que yo no sé. Yo creí que era todo para mí, no más». No, no, no. «Yo siempre te voy a bendecir con un propósito: de que seas de bendición a otro». Así como otros fueron de bendición para tu vida en un momento, Nunca te olvides de aquellas personas que Dios usó en un momento para sostener tú vida. Y no te digo que vayas y recompenses a la persona. No, ve y tú haz lo mismo con otro. Claro que la mayoría vimos la película, «Cadena de favores», y si no la vio, véala. Porque eso le va a enseñar.»De gracia recibiste, dad de gracia». Por eso, Dios es el que da la oportunidad al hombre. Dios escoge y luego el hombre tiene que rendirle cuenta a Dios. Y quiero decirle algo: a Dios no le afecta si yo creo en él o no creo en él, Él sigue siendo Dios, a Dios no le afecta, él no cambia, él sigue gobernando.
Por eso fíjese que él dice que pone reyes y quita reyes. ¡Cuántos gobernantes pasaron sobre la faz de la tierra! Pero Dios sigue siendo Dios. Él está sentado en su trono. Él tiene todo bajo control. Claro que también nos hace responsable a nosotros, porque por eso, como puso a Adán y Eva en el huerto, le dijo: «Cuiden, fructifiquen, multipliquen». Lo que tenían que hacer ellos era transformar el mundo en un huerto del Edén y lo que estaba en el huerto llevarlo de un lugar a otro. Por eso, mi amigo, mi hermano, mi joven amado, tú tienes que formar tu familia en Cristo Jesús. Estuviste bien, estuviste bajo la alas de tus padres. Ellos tuvieron la fe, ellos tuvieron la enseñanza. ¿Te gustó o no te gustó? Pero ahora te toca a vos. Lo que recibiste en tu hogar, mejorarlo. Te dejamos una plataforma, edifica sobre eso. No copies lo del sistema. El sistema, cuando alguien hace algo, viene y lo tira abajo y quiere hacer algo nuevo mejor. Porque los gobiernos ni siquiera están preparados para dejar cosas establecidas para el futuro de la humanidad. Por eso, hermanos, tanto desastre con la naturaleza, porque lo único que les importa es tener ahora en el momento y: «Dentro de 100 años yo no voy a estar». Bueno, pero va a estar tu tataranieto. ¿Qué planeta le vas a dejar? Por eso, a Dios no le afecta si yo creo en él o si no creo nada, porque él no va a cambiar. Él sigue siendo Dios. Los gobiernos pasan, los líderes pasan, los artistas pasan. Los guerreros pasan, hermano. Tranquilo que los religiosos también pasan. También los ateos pasan. Así que no te preocupes si hay alguien ateo y te contradice todo el tiempo, listo, él ya va a pasar. ¿Sabe que los incrédulos pasan, los creyentes pasan también? Los poderosos pasan y los grandes pasan. Los pequeños también pasamos, no somos eternos para vivir en esta tierra. Dice la palabra en 1de Juan 2:17: «El mundo pasa y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios, y el que quiere entender, entienda, el que hace la voluntad de Dios no solamente permanece aquí, sino que permanece por la eternidad. No solo hay recompensa aquí en la tierra, hay una recompensa eterna. El cielo y la tierra pasarán, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre». Por eso, Dios es el que escoge a las personas. Lamentablemente, muchas personas no escogen a Dios. Él dice que mandó a su Hijo para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. ¿Para que mandó Dios a su Hijo a morir y resucitar? Para todos. Y Dios no cambia. La salvación es para todos, pero no todos quieren la salvación. Por eso, Dios siempre escoge personas y les da la oportunidad. Yo he tenido oportunidad de hablar con algunos, eh, gobernantes que cuando no eran prácticamente nada, vinieron a hablar conmigo y me preguntaban. Y yo nunca los adulé ni nada. Sin embargo, cuando vino palabra de Dios, le dije: «Dios dice esto, esto, esto, esto». Cuando dejaron de hacer lo que Dios decía y empezaron a hacer lo que se les antojaba, Dios también me mandó a decirle una palabra que poco entiende: «¿Ha sido cortado tu reino? Hay juicio sobre tu vida hoy, porque no hiciste aquello para lo cual te di el lugar». ¡Wow! Y al poco tiempo, Dios cortó el reino. Vino otro y yo me dije: «Usted, que hace muchos años que está en la zona, ¿qué es lo que ve?». Y yo veo esto, esto, esto, esto. «Bueno, yo le quiero mostrar mi proyecto». No me tenés que mostrar tu proyecto. No me interesa tu proyecto. Lo que me interesa es que Dios te da la oportunidad, pero Dios te va a pedir cuenta por cada cosa que hacés. Y Dios a vos, hermano, también te está dando la oportunidad. Dios te está dando la oportunidad en este tiempo de bendecirte. Dios te está dando la oportunidad de que seas una luz en medio de las tinieblas. Pero quiero que sepas que a cada uno de nosotros el Señor nos pedirá cuenta.
Por eso, la invitación de Dios que conoce tu corazón y mi corazón nos aconseja: «Fija tu mente y mantente enfocado habitualmente en las cosas de arriba, las cosas celestiales, no las cosas de la tierra que solo tienen valor temporal». San Juan 15:16 dice: «No me eligieron ustedes a mí, yo los elegí a ustedes». Qué lindo. Yo no sé, pero lo que son de mi época, cuando se armaban los partidos de fútbol, empezaban a decir: «Bueno, yo elijo a este, ¿no?». Yo elijo. Primero estábamos con el pan y queso. A ver, quién era el que elegía primero. Para los jóvenes que no saben, pan y queso ponía el pie así, el otro venía para acá y el primero que lograba pisarlo, este era el que elegía. Entonces, ¿a quién iba a elegir? ¿Al peor? Iba eligiendo los mejores. Y los que no jugábamos bien quedábamos para lo último, Y a alguno le tocaba, pero Dios no es así, Dios te escogió a vos porque Dios conoce el potencial que él deposito sobre tu vida. Que vos todavía no lo sabés. El potencial y el enemigo y el sistema y la familia y tu infancia te ha marcado de una manera que vos decís: «No, yo no sirvo para esto. Yo no sirvo para lo otro». Y a veces estamos, viendo la bendición de Dios, ¿no? Que que Dios nos bendijo y nos hizo salir adelante. Estamos como gato panza arriba a la defensiva, porque no queremos que otra vez nos vuelvan a engañar, nos vuelvan a estafar, que otra vez nos vuelvan a menospreciar. Pero quiero decirte algo: Dios está de tu lado, y para Dios eres muy importante.
Dios conoce nuestro corazón, Dios conoce el corazón de toda la humanidad en estos tiempos tan determinantes para las naciones. Sabe que la mayoría de las naciones de Latinoamérica están por pasar y perpetuar o cambiar de mando. Y no es decisión de una persona. Muchas veces le pregunté al Señor: «Señor, ¿por qué este tipo de gobiernos que tenemos en Argentina?». Calcule que uno ya con 68 años pasó por muchos distintos gobiernos, cuando aún la iglesia ora y y parece que las cosas no salen. Y Dios me dice: «Yo pongo autoridad y yo quito autoridad». A veces las pongo simplemente para disciplinar a la nación y que salgan de la hechicería, que salgan de la idolatría. Otras veces les voy a dar oportunidad para que ustedes decidan por mi palabra, no por tradición, quién quiere que los gobierne». Por eso la importancia de conocer algo. Por lo menos, yo no puedo darle mi apoyo al injusto, No puedo darle mi apoyo, ni siquiera dentro de la iglesia. Si hay hermanos que se deleitan en el pecado, te voy a amar, claro que te voy a amar, porque Dios te sigue amando. Pero no te puedo dar todo mi apoyo, porque vos decidiste ir por un lugar donde no tenés que ir. Y amar siempre vamos a amar a la gente, porque no hemos sido llamados por Dios para odiar, sino para amar. Y hay un coro viejísimo que dice: «Cristo te necesita para amar». Porque el amor de Dios se manifiesta a través de tu vida y de mi vida. No se manifiesta solamente viniendo el Espíritu Santo y llenando el corazón de una persona, sino que Dios te necesita a vos para él manifestar el reino aquí en la tierra, la maestra Nancy creo que nos hablaba el viernes y decía que Dios está esperando la manifestación gloriosa de los hijos de Dios. No que te manifieste como un endemoniado. Oh , ¿qué dije? Que te manifiestes como un hijo de Dios, amando, perdonando. Y si te hieren de una mejilla, y bueno, te herirán de la otra. Si te piden que vayas, carga una milla, ve dos. Algunos, eh, hemos dicho, porque yo también lo he usado como en broma: «Bueno, tengo dos mejillas, la tercera te la doy yo». No, no. Mi señora, que me conoce, y muchos de mis hijos también saben que fue más de 2 o 3 o 10 o 20 o 50 veces que en mi vida cristiana he sido estafado, he sido maltratado, he sido difamado, he sido abandonado, he sido traicionado, pero mi amor nunca muere por las personas. Porque el día que muera mi amor, me aténgo a las consecuencias. Y el amor de Dios no me condiciona a lo que me pasa, porque hacia arriba hay conexión directa. No se me cae la señal. Y usted, ¿cómo sabe que no se le cae la señal? Porque no estoy dando vuelta. Cuando usted está dando vuelta en un mismo problema siempre y está dando vuelta y no hay avance en tu vida, «se te cayó la comunicación con Dios», «Se te cayó la señal», «Se te vino la tormenta», «se te vino la nube:. ¿Se acuerdan cuando teníamos el DirecTV? Sabíamos antes que venga la tormenta que iba a haber tormenta, porque ya se colgaba el canal.
Josué en un momento hizo una declaración. Ya sabía que, bueno, no lo voy a decir esto porque no… Él hizo esta declaración, juntó al pueblo y le dijo: «Si más os parece servir a Jehová, Josué 24:15, escogeos hoy a quien sirváis, si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos cuya tierra habitáis. Pero yo…». A ver, si lo miramos con la gramática, está mal. Si alguien dice: «No, yo y Marcelo», dice: «Ah, el burro adelante para que no se espante». No, tendría que ser: «Marcelo y yo». Pero acá dice: «Yo y mi casa». Porque él se pone como ejemplo: «Yo voy a decidir seguir a Cristo, y mi casa va a tener un buen ejemplo para saber que tiene que seguir a Dios». Usted es el ejemplo de su casa. Usted tiene que decir: «Yo voy a seguir a Dios»,»Yo me determino»,»Yo estoy comprometido con Dios»»Él me escogió a mí». Y algunos dicen: «Bueno, pero te llamó a vos». Mire, esto también es una mentira satánica de la parte religiosa. «Bueno, te llamó a Dios a vos, no a nosotros». Dios no llama solo personas, llama familias, llama linajes. Así que lo siento, porque si usted nació en la casa de un siervo de Dios, lo siento mucho, pero Dios te va a pedir cuenta. Porque ¿cuántos ustedes han soñado alguna vez: «Ay, che, si hubiese nacido en una familia millonaria y tengo un apellido que, ay, tengo que averiguar, a lo mejor me dejó alguna herencia…». Mi señora se llama Magno, por ahí Carlos Magno le dejó algo. Siempre ha soñado con esas cosas, ¿o no? «Si yo hubiese nacido en otra familia, no estaría como estoy». Nacés. No es la familia de sangre, pero cuando Dios llama a uno, llama a la familia. Y cuando la familia no obedece el llamado, Dios, como es un Dios multigeneracional, Dios podrá esperar y tendrá paciencia, porque Dios no es hombre para que esté limitado con el tiempo. Tu hijo no sigue, tu nieto no sigue, tu bisnieto no sigue, yo me la voy a agarrar con tu tataranieto por causa de tu fe y tu obediencia. No voy a dejar que tu linaje muera. «Voy a levantar de tu linaje bendición hasta que sobre y abunde» ¡Aleluya! Porque él te ha escogido para ser un testigo de su poder.
Algo que aprendí en este años de caminar con el Señor: la importancia de las decisiones que tomo. Porque cuando Dios me dijo: «Alberto, no es solo la decisión que vos tomás para que te vaya bien a vos». Mire, hubo un rey que hizo todo bien, un rey que descubrió el libro de la ley, un rey que se arrepintió delante del Señor diciendo: «Estamos muertos, pero Señor, ten misericordia». Y Dios le mandó una profeta que le dijo: «Decile al rey que por haberse humillado, el mal que yo dije iba a traer sobre su casa, no lo voy a traer sobre él». Pero en un momento, cuando le llegó la hora de irse, se puso a llorar: «Dame unos añitos más, Señor». Y Dios le dijo al profeta: «Andá a decirle que le voy a dar unos años más». Y le dio 15 años más. En esos 15 años él estuvo contento, él disfrutó de toda la bendición de Dios, pero dejó la peor herencia para el pueblo de Israel. El hijo que le nació en esos 15 años fue el peor rey de Israel. ¡Wow! Cuando Dios te llame, andate, por favor. Hacele bien a tu familia y a la humanidad. No sea cosa que en esos añitos que Dios te da de más…, no cometió ningún pecado. Tuvo un hijo. Pero ese hijo fue el peor rey de Israel. Maldijo a toda su nación por quedarse un tiempo más aquí en la tierra. ¿Y sabe algo maravilloso que le quiero decir? Dios te escogió, Dios quiere empezar con vos, No mires para atrás lo que tu familia hizo, mirá para adelante, porque Dios busca y posiblemente muchos de nosotros estamos aquí porque hubo un familiar que no sabíamos y que no lo llegamos ni siquiera a conocer, un bisabuelo, un tatarabuelo que a lo mejor fue fiel a Dios y Dios dijo: «Por causa de él que tomó buenas decisiones, yo fui buscando generación tras generación hasta que te encontré a ti». ¡Wow! «No, pero mis padres hicieron desastre». Pero te encontré a ti. «No, pero mis abuelos…», cuando yo ya estaba no digo en edad de casarme, pero en edad de poder pensar, 15, 16, 17 años, yo miraba a mi abuela y toda la familia de mi abuela, todos separados, miraba a mi madre y a toda la familia de mi padre, todos separados. ¿Qué piensa usted que le puede pasar a un joven en esta edad? Entonces, «a mí me va a acontecer lo mismo. Si todos están separados de un linaje y todo del otro están separados, me espera eso». Y yo decía: «Señor, yo no quiero eso». No conocía a Dios. Y yo decía: «El día que yo me case tiene que ser para toda la vida». Cuando conocí a Dios a los 19 años, ahí ese pensamiento se afirmó. Hubo pensamiento que vos tuviste antes de conocer a Dios. Porque yo siempre decía, viendo la la violencia de mi padre hacia mi madre, yo decía: «Jamás le voy a levantar la mano a una mujer». Y no conocía a Dios. Y esos principios venían de parte de Dios, porque yo no conocía a Dios. Pero cuando conocí a Dios, esos principios se afirmaron en mi vida. Porque sabe una cosa, fui escogido desde antes de la fundación del mundo, desde antes de estar en el vientre de mi madre, desde antes que se empezaran a formar los huesos, Dios ya te tenía seleccionado a vos también, hermano. No sos una casualidad. Puede ser, como dijo Juan Balistreri, puede ser que hayas aterrizado en esta tierra en un aterrizaje forzoso. Puede, como pasó con Raúl Ávila. Raúl Ávila es producto de una violación que el patrón tuvo con su mamá, y él quería que lo aborte, pero la mujer dijo: «No». Y él, me acuerdo que nos contaba, decía: que él le preguntaba a la madre: ‘Mami, ¿qué decía usted cuando me tenía en brazo y yo era chiquito?'». «Yo decía que vos eras el hijo de mi bendición». Y Dios lo levantó como un siervo de Dios para afectar naciones, hermano. Y fue el hijo de bendición para esa madre y para todo ese linaje. Y hoy aquí hay hijos de bendición, aleluya, para las naciones. Argentina te necesita. El reino te necesita. Las naciones te necesitan, mi hermano. Aleluya. Pero los que hacen la voluntad de Dios, dice la Biblia, permanecen para siempre. ¡Wow! Dios sigue siendo Dios. ¿Usted lo cree? Amén. ¿Usted lo cree? Amén. Dios sigue siendo Dios. Ya no mires tu pasado. Yo cuando miro mi pasado, ¿sabes para qué es? Para seguir corriendo para adelante. No quiero volver atrás. Siempre miro para adelante. Lo que pasó, ya pasó. No lo puedes cambiar, pero lo que vas a vivir hoy y los próximos días por delante, sí lo puedes cambiar si te agarrás del Señor. Por eso, no basta que cantes. No basta con decir: «Tienes que…». Veo que no está mal. A veces cuando moriste de una vez , pero moriste al yo. Señor, yo necesito tu vida, esa clase de vida que solo Dios te puede dar. Puedes tener una buena educación, que no está mal. Puedes ser que hayas ganado muchos títulos y te felicito, no está mal. Pero si no tienes a Dios, no tienes nada, porque lo que tienes es transitorio y pasajero. Pero si lo tienes a Dios, lo tienes todo. Por eso yo hoy voy a hacer un llamado a la iglesia. Ahí donde usted está, Dios está haciendo ese llamado. Dios te necesita en este tiempo. Ama a todo el mundo, pero no apruebes lo que todo el mundo hace. No le des tu confianza a lo que todo el mundo hace. No le des tu confianza a aquellos que no les importa lo que dice la palabra de Dios, porque en algún momento te van a torcer el brazo, porque vas a perder la unción, vas a perder la fuerza del Señor. Por eso dice la escritura: «Someteos, pues, a Dios, resistid al diablo, resistid a las tinieblas, resistid a lo que está contra la palabra de Dios». Y el diablo tendrá que huir: «Con este no puedo. No, no, no. Este, cada vez que yo le digo algo, saca la espada del espíritu y me corre». Jesús nos dejó ejemplo. Y vuelvo a lo básico. Jesús en el desierto, llevado por el Espíritu Santo. Diga conmigo: «Llevado por el Espíritu Santo». En el día que estás hoy, te llevó el espíritu. En el rollo que tenés en la cabeza, te llevó el espíritu. ¿Sabés para qué? para ver cómo actuás. A ver si te defendés con tus armas naturales o te aferrás a las armas Espirituales. Después de 40 días, Jesús tuvo hambre. Y lo hemos hablado tantas veces que no le prestamos atención. Y ahí en ese momento de necesidad vino el enemigo. No vino en los primeros días que estaba fortalecido, vino cuando estaba debilitado, pero debilitado físicamente, no espiritualmente. «Si eres hijo de Dios», te quiero hacer dudar. ¿Y cuántas veces el diablo te dice: «Oh, hijo de Dios, ¿por qué te pasa lo que te pasa? Si eres hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan». Y él dijo: «Yo no te tengo que demostrar nada. Sé que soy un hijo de Dios porque la escritura lo dice. Y así que no solo de pan vivirá el hombre. Yo vivo por la palabra de Dios y voy a morir por la palabra de Dios». Y así lo fue tentando cada vez. ¿Sabe lo que pasó? Cuando salió del desierto, salió en el poder del Espíritu. ¿Me está escuchando? No te detengas a llorar en el desierto. Sigue caminando, sigue creyendo, sigue afirmando tu vida.
Aunque vengan vientos contrarios, dice que el Espíritu Santo levantará banderas contra esos vientos contrarios. Y Jesús salió del desierto en el poder del Espíritu para bendecir a otros.
Dios te escogió. Dios te llamó. «No me elegiste vos a mí, yo te elegí». ¡Wow! Miren, en todas las áreas de la vida, cuando somos chicos, queremos estar en el mejor equipo. Eh, queremos encontrar después el mejor trabajo, la mejor chica del barrio. Cuando vamos creciendo, decir: «Bueno, quiero estudiar, en lo posible, en el mejor colegio. Quiero tener el mejor trabajo». Eh, y si se dedica usted a otro tipo de actividad, por ejemplo, a la política, usted va a decir: «Bueno, Dios quiera que el candidato me elija para que yo esté al lado de él». Todo eso pasa y menospreciamos que nos eligió el Rey de reyes y Señor de señores. Porque todos lo queremos como disolver. «Ah, pero me eligió Dios». Bueno, «si lo tengo a él, lo tengo todo. Si lo tengo a él, lo tengo todo». Y si usted quiere esa clase de vida que Dios solamente te puede dar, hoy te puedes apropiar de esa clase de vida. Vamos haga su propia oración con Dios. Los músicos nos están ministrando, están cantando. Usted haga su oración: «Señor, ahora entiendo que no es solo cantar, no es solo soltar palabras, no es suficiente con decir cosas, no es suficiente con hacer cosas para tu obra. Si quieres usar mi vida, aquí está a tu disposición, Señor. Y si no quieres hacer nada a través de mi vida, yo solamente estaré para adorarte, nada más, porque tú eres Señor de mi vida.
No quiero postergar más los tiempos, Señor. Si este es tu tiempo de usarme, heme aquí. Y si todavía, Señor, tengo que esperar en el banco para entrar a jugar el partido, dispuesto estoy, porque no es que yo juegue, es que el equipo gane. No es que yo juegue, es que tu reino se establezca aquí en la tierra. No es que yo sea la estrella, porque aquí la estrella eres tú, Señor. Ninguno de nosotros somos la estrella. Ni el predicador, ni los músicos, ni los camarógrafos, ni el sonidista. Todo lo hacemos para que la gloria de Dios sea manifestada en cada vida, en cada corazón. Y para que el nombre de Jesús sea reverenciado y glorificado. Para que toda rodilla se doble y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor. Solo para ti. Dame tu vida, Señor. Necesito tu vida. Dame tu vida ¡¡Aleluya!!
Estábamos muertos en delitos y pecados, por eso le estamos diciendo: ‘Dame tu vida. Dame tu vida’. ¡Aleluya! Yo quiero vivir solo para ti, Señor. Resucítame en ti, Señor. Que ya no viva yo, más Cristo esté viviendo en mí. Yo quiero vivir solo para ti. Yo quiero vivir solo para ti. Yo quiero vivir solo para ti. Si hay alguien que está por primera vez, ya sea que esté presente o esté conectado, levante su mano ahí donde está, porque queremos bendecirte. Queremos que te vayas con esta vida de Dios en tu corazón. Aquellos que ya conocemos al Señor y caminamos con él, simplemente hoy estamos volviendo a las huellas del Señor. Nos estamos poniendo otra vez en la vereda correcta, en el camino correcto. Pero si vos nunca aceptaste a Cristo, levanta tu mano, porque queremos bendecirte en el amor del Señor. Y los que están conectados, también queremos bendecirlos. Usted que está aquí no repita mi oración. Simplemente usted ore para los que están conectados, aquellos que van a escuchar o que escucharon directo o van a escuchar en diferido, puedan recibir a Cristo en sus corazones. Y esta es la oración más simple que hay, pero que te abre el camino hacia la presencia de Dios. Padre eterno, yo te doy gracias por este llamado que estás haciendo. Señor, reconozco que estoy separado de ti por causa de mi pecado. Me arrepiento hoy del pecado y acepto a Jesucristo como Señor y Salvador de mi vida. Anota mi nombre en el libro de la vida, Señor. Gracias por este momento tan especial, porque sé que estoy pasando de muerte a vida, de las tinieblas a la luz. Ayúdame en todo momento a seguir tu camino y me declaro salvo, libre en el nombre de Jesús y toda mi casa y mi familia bendecida. Amén. Y ahora sí, diga: ‘Cristo es mi salvador’. Y usted también como iglesia, declárelo, afírmelo una vez más: ‘Cristo es mi salvador’. ¡Aleluya! Gloria sea al Señor.
Dios sigue siendo Dios. ¿Sabía usted? Y él es el Dios de lo imposible.
Levante su mano ahí donde está. Señor, te doy gracias por esta semilla sembrada en cada vida, en cada corazón. Yo bendigo sus vidas ahora. Te doy gracias por las ofrendas, por los diezmos. Te doy gracias por la oración de cada uno, por cada familia aquí representada, Señor. Que esta semilla dé fruto a 30, 60 y a 100 por uno, en cada corazón. Ato y reprendo todo espíritu inmundo que quiera arrebatar la semilla, ¡¡Señor, lo echamos fuera ahora en el nombre de Jesús y proclamamos victoria para la gloria y la honra de tu nombre!!. ¡¡Amén y amén!!
