AP. ALBERTO GALLO
Aleluya. Dice: «Yo soy el que soy. ¿Habrá algo que sea difícil para mí? Yo soy tu sanador. Soy el Todopoderoso, el Dios que todo lo puede, el Omnipotente, el Dios que provee para todas tus necesidades. Hazme tu Señor. Hazme el Señor de tu vida. Deja de ser religioso, deja de estar cuestionándome. Cambia esa actitud en tu vida. Yo soy el primero y el último. Lo que empiezas conmigo lo vas a terminar bien conmigo. Si en el camino te desvías, yo no estoy en tu final. Si no comienzas conmigo, irás a la deriva.
Pero yo tengo tantas promesas para ti, promesas que ya están cumplidas porque en Cristo Jesús ya las he cumplido. No es que las tengo que cumplir ahora; tienes que aceptarlas, tienes que creerlas, tienes que estar en el lugar correcto. Claro que has tomado tu mejor decisión hoy, quizás contra tu voluntad, pero estás aquí. Cuando Él se manifestó a su pueblo, dijo: ‘Yo soy el que soy, fuera de mí no hay otro’. Lo que le estaba diciendo a su pueblo es: ‘Soy el Dios suficiente para todas tus necesidades físicas, materiales, espirituales, morales y, por sobre todas las cosas, tu necesidad eterna de ser liberado del sufrimiento eterno para llevarte a la vida eterna a disfrutar conmigo’.
Soy el que soy. No me busques formas o excusas porque soy el primero, y antes de mí no hubo nada ni después de mí habrá nada», dice el Señor. «Todo lo que anhelas y estás buscando está en mí. Todo mi plan es perfecto y lo vengo cumpliendo al pie de la letra. Y si he comenzado con el plan, ¿crees que no lo voy a terminar? He aquí yo vengo pronto y mi galardón conmigo para recompensar a cada uno según sea su obra.
Yo soy el que soy. Yo soy el que puede proveer todo lo que necesitas, no solo la comida. Te puedo dar la paz, la felicidad, la salud, la templanza, el gozo, la alegría, deseo de vida y vida abundante. Ese es el Dios que hoy está aquí en medio nuestro. ¿Sabes, mi hermano? Tenía toda una intención hoy, pero no se me presentó la oportunidad. Tenía ganas de traer unos muñecos, peluches, aunque sean lindos, y pedirle a cada uno que lo tenga en el hombro, que lo ate ahí a su hombro. Y uno dice: «¿Para qué eso?». Porque si pudiéramos tener los ojos espirituales totalmente abiertos, usted vería que eso que te angustia, eso que te oprime, eso que te trae tristeza, ira o incertidumbre, no es otra cosa que un demonio que estás llevando en tu hombro. No está dentro tuyo, pero te está influenciando.
Tal vez iba a preguntar: «¿Y para qué lleva ese peluche en el hombro?». Si usted lo tuviera hoy, identificaría mejor lo que estoy diciendo. ¿Qué peluche ves en mí? ¿Me ves un peluche de tristeza, de lujuria, de desánimo o de ira?». ¿Qué tipo de peluche me estás viendo? Pero sabe, yo podía ver hoy, y se lo digo literalmente, podía ver en el Espíritu cómo ángeles hoy estaban llevándose los peluches.
Tu vida está cambiando hoy. Lo que te oprimía se está yendo, se está mudando. Va a ir a buscar a otro por ahí que le preste atención. El terreno ya está bien preparado para recibir la palabra, porque Él preparó el terreno hoy. Él estuvo trabajando, limpiando el terreno, rompiendo las piedras, quitando lo que estorba y las viejas raíces para que hoy la semilla produzca fruto a ciento por uno.
El día viernes el Espíritu Santo nos habló. La oración del salmista era: «Le voy a demandar al Señor». Algunos le demandan: «Ay, Señor, ¿por qué no me sanas? ¿Por qué no me prosperas? Señor, por qué esto, porque aquello». Pero el salmista decía: «Le voy a demandar que yo pueda estar en la casa de Él todos los días de mi vida», una comunión continua, no solo en un edificio, sino en la casa, porque somos templo del Espíritu Santo. Dijo: «Esto se lo voy a demandar al Señor, pero mi tarea es buscar que esa demanda se cumpla, porque yo decido si voy a la casa de Dios o no».
Ayer compartíamos en la plaza que donde se acepta al Señor, todo cambia. Relaté la historia de San Juan capítulo 4: Cuando Jesús se trasladaba de un lugar a otro, alguien que tenía a su hijo gravemente enfermo, a punto de morir. Quizás lo buscó como último recurso, como la mujer que tocó el borde del manto. Por tantos años había estado enferma, ella fue por todos los médicos y curanderos buscando una solución, pero cuando escuchó de Jesús, ella dijo: «Si tan solo tocare el borde de su manto, seré salva». Y lo hizo y quedó sana.
Pero acá vemos a un hombre principal, alguien que posiblemente no tenía problemas financieros, qué quizás tendría el 90% de su vida resuelta, pero en el camino le sucedió algo, su hijo se enfermó de muerte. Escuchó que Jesús estaba cerca y cuando uno lee, no era tan cerca eran unos 30, 35 km dónde iba a estar Jesús, pero este hombre, y piense que no había los medios de transporte de hoy, porque hoy en veinte minutos estamos; le llevó todo un día de camino o un poco más. Así que dejó a su hijo muriéndose, se fue al encuentro con Jesús y le dijo: «Desciende antes que mi hijo muera». Jesús ni siquiera le prestó demasiada atención, le dijo: «Ve, tu hijo vive». Y el hombre ¿Qué hizo? Creyó y se fue. Me imagino el caminar de ese hombre: «Él no vino conmigo, me dijo ‘tu hijo vive’, Dios quiera que cuando llegue a mi casa esté vivo». Quizás le pasó por la mente que otros le dirían: «¿En tus últimos momentos te fuiste a ver a un ‘mano santa’ (Porque recuerde que a Cristo no lo aceptaban como Mesías) en los últimos momentos en lugar de estar con tu hijo, que se está muriendo vos te fuiste?». Por otro lado diría: Él me dio una Palabra, Él hizo milagros, yo creo en esa Palabra. y cuando estuvo llegando vio que sus sirvientes salieron a recibirlo, y posiblemente habrá dicho: Hay, que sean buenas noticias y fueron buenas noticias, le dijeron: «Tu hijo vive». Él enseguida preguntó, porque quería darle la gloria a quien merecía la gloria, no fue casualidad, no fue causa de la medicina, él le dijo: «¿A qué hora empezó a estar mejor?». A tal hora se le fue la fiebre. ¡Aleluya! Dijo: Ese fue el mismo momento que Él me dijo: “Tu hijo vive”. Y lo maravilloso es que creyó él y toda su casa.
Hermano, el mensaje no es solo para vos, hay que compartirlo e involucrar a la familia, tiene que creer la familia porque Dios está haciendo grandes cosas. Lean conmigo el Salmo 34. Hoy me desperté con una pregunta: «¿Cómo buscar a Dios?». Cuando veo la mujer que toco el manto del Señor, tuvo que vencer obstáculos, cuando veo a este funcionario también tuvo que vencer obstáculos, no confiaron en lo que tenían, ni en lo establecido, confiaron en lo sobrenatural y Dios no falla. Diga conmigo: «Dios no falla».
Mire lo que dice el Salmo: «Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca. En Jehová se gloriará mi alma; lo oirán los mansos y se alegrarán. Engrandeced a Jehová conmigo, y exaltemos a una su nombre. Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores. Los que miraron a él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados. Este pobre clamó, y le oyó Jehová, y lo libró de todas sus angustias. El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende».
Bendeciré a Jehová ¿Cuándo? Cuando te va bien, cuando te va más o menos, cuando te va mal y cuando te va peor. Porque fácil es cantar cuando todo va bien, pero en medio del dolor, en medio de la angustia, en medio de la incertidumbre es mejor cantar y alabar al Señor, que quejarse. Por eso su alabanza estará de continuo, es muy difícil cantar cuando se te quema el rancho, cuando los problemas están sobre tu vida, pero si aprendes a cantar de continuo y agradecer al Señor, aun cuando venga la tempestad, vos alabarás y glorificarás al Señor. Nuestra alabanza es para engrandeces a Jehová y exaltarlo a Él, para que todos vean que nuestro Dios no es religión, que nuestro Dios murió y resucitó, no es como Mahoma y como ni como cualquier otro que sus tumbas están ahí, sus huesos están ahí. Mire hay gente que cree hasta en cuatreros, en delincuentes, y le hacen honor a los delincuentes, creen en fábulas, como no vamos a creer nosotros en un Dios vivo.
Pero dice: Busca de Jehová, el salmista dice: «Busqué a Jehová y él me oyó». Busque al Señor, búscalo por tus necesidades, búscalo para agradecerle, búscalo y preséntale tus proyectos y tus sueños, búscale y pon delante de Él lo que te confunde, búscale y dígale Señor: vos vas a ser lo primero y Dios no tiene problema en soltar todas sus bendiciones siempre y cuando no te enamores de la bendición más que de Él. Se acuerda cuando cantábamos: “Enamorado de Jesús, enamorado”, ahora parece que solo cantamos cuando me bendice, gracias por lo que me diste, gracias por lo que tengo, gracias por sanarme, y no está mal, pero ¿Qué pasa cuando nada de eso sucede, seguís enamorado de Jesús?
Vio que la tendencia humana es cuando, – uh siempre está enferma/o ya no la/o aguanto más-, ya se quieren hasta separar, – No puede ser, yo siempre estoy sanita/o – pero el amor lo cubre todo, yo no amo a Dios por lo que me dio; amo a Dios porque me perdonó, amo a Dios porque me rescató, amo a Dios porque me dio una vida llena de esperanza. En casi 50 años de camino, las dificultades, las luchas, los tormentos han sido muchos, pero de todo me libró el Señor. Nunca le renegué al Señor ¿Por qué esto, por qué aquello? ¡No! Él sabe lo que hace con mi vida. No sé si usted sabe lo que Él hace con su vida, o usted cree que es más sabio que Dios, -yo sé lo que tengo que hacer, yo sé como estoy, yo sé la decisión que tomo-.
“Busqué a Jehová y él me oyó” y me libró de todos mis temores, los que miraron a Él fueron alumbrados y sus rostros no fueron avergonzados. «Este pobre clamó y le oyó Jehová» y lo libró de todas sus angustias. Y esto es muy importante: El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende. ¡¡¡Gloria a Dios!!! Vio que los padres o las madres, y si es un chico chiquito, estamos todo el tiempo tratando de protegerlos, -bájate de ahí, no te subas ahí, no que te vas a golpear, no que te vas a quemar ¿O no? Y si usted siendo malo y yo siendo malo, hemos podido proteger y cuidar a nuestros hijos ¡Cuánto más nuestro Padre celestial te cuida a vos! El ángel de Jehová está aquí hoy.
En estos días meditaba en algunas personas que no la están pasando bien, y no hablo de finanzas, a veces tenemos todavía reservas, para estar unos días sin finanzas. Hay pero no sé que voy hacer, no sé que voy hacer, no tengo nada para comer, tiene reservas, demás, puede aguantar unos días, pero ¿Qué del que está enfermo, qué del que los médicos no saben qué decirle? Antes era un virus, ahora son bacterias, decime el nombre y apellido de la bacteria; no – no sé es una bacteria- porque no saben qué decir, sabe cómo se llaman esas bacterias y esas cosas que para ellos son incurables, “Demonios”, “Pecado”, “espíritus inmundos”. Jesús no decía: “Artritis, sal de ella”, Él decía: «Espíritu de enfermedad, sal fuera», y la persona quedaba sana.
Espíritu de enfermedad, espíritu de pleito, espíritu de angustia, espíritu de escasez, espíritu de fracaso, porque algunos se sienten que han fracasado muchas veces… Sepa mirar el peluche que se le está acercando, sepa mirar el peluche que tiene ahí en su casa, (No tire los peluches de sus hijos) yo le estoy poniendo una representación, de un peluche como si fuese espíritu inmundo que usted no ve, sepa detectar ese mundo espiritual que viene a robarte la paz, que viene para entretenerte, que viene para desviarte de los pensamientos y los planes de Dios, que son buenos y perfectos.
Dios dice: tengo planes perfectos para vos, ¿Quiere saber los planes de Dios? cierre sus ojos y piense en lo que anhela y desea, piense en lo que quisiera que le sucediera ahora, porque Dios dice que tiene planes de bien para darte lo que estás esperando. Si usted no lo está esperando, nunca lo va a recibir. Pida con sabiduría, dice: pedís y no recibís porque pedís mal para gastar en vuestros deleites, pero si pides alguna cosa conforme a la voluntad de Dios, Él te oye y si te oye tenes la seguridad que te responde.
A veces andamos anhelando las ofertas, que el enemigo nos da, miramos lo que tiene el otro y queremos lo que tiene el otro, ¡No! Dios tiene planes perfectos para tu vida deja de soñar hay si tuviera esta casa, si tuviera este auto, si tuviera esa fábrica, ese negocio, si tuviera el esposo, la mujer que tiene el otro, y los hijos ni hablar son obedientes y los míos son un desastre. Tranquilo que lo que vos tenés y lo que yo tengo es lo que merecemos, lo hemos elegido.
Busqué a Jehová y él me oyó, hoy te está oyendo porque, mire esto es tremendo, yo creo que Dios nos buscó a nosotros, nosotros hicimos el paso de fe de venir hoy, pero Él te buscó y te trajo hoy porque tenía esto para tu vida.
Deja de limitarte, sé agradecido – yo nunca estoy conforme, si contento con lo que tengo ahora, porque Él dijo no te dejaré ni te desampararé – No se conforme con lo que tiene pero sea agradecido y cuando usted es agradecido, Dios abre puertas más grandes, y Dios te suelta más paz, más salud, más gozo, y te suelta finanzas, y te suelta sueños, y te suelta proyectos, te pone la gente correcta al lado tuyo, no te juntes con personas incorrectas. Si usted tendría que correr en una carrera, ¿Qué llevaría en su mochila piedras o algodón? Yo llevaría algodón, hay gente que es como piedras en tu mochila; ellos no quieren salir pero tampoco te quieren ver salir a vos, esa gente no aporta nada a tu vida. Son como esponjas quieren de vos, pero ni siquiera tratan de ser como vos, porque malgastan tu tiempo, malgastan tu esfuerzo.
Ahora, ¿Qué tenemos que hacer? Dale la Palabra, hacele una oración y déjalo, porque el mismo Dios que está con vos, está con ellos y no hace diferencia de personas.
Mientras Dios se manifestaba, anoté en mi bosquejo esta oración: «Nadie como tú, nadie más llena mi ser como tú. Por la eternidad podría buscar, mas no hay nadie que llena mi vida como tú». Me da lo mismo estar en un palacio o en cuatro chapas con piso de tierra, siempre y cuando Tú estés ahí. Tener lo material da libertad para hacer tu obra, pero estar con los bolsillos vacíos y tenerte a Vos no me impide hacer tu voluntad.
